miércoles, 8 de marzo de 2017

Los extranjeros adoptan más niños con problemas que los propios armenios



Durante el período 2010-2016, existían 902 niños en adopción en las distintas dependencias estatales correspondientes, de ellos fueron adoptados 642. Familias del extranjero adoptaron 310 chicos, mientras que los restantes 332 fueron ciudadanos armenios. Del total entregado en adopción, 332 eran niñas y 310 niños.

Los niños que quedan huérfanos o son abandonados por sus progenitores, tienen en muchos casos serios problemas de salud. Sólo el 6% de los chicos adoptados por armenios tenía problemas médicos, tres niños con diversas discapacidades fueron adoptados en ese período. En comparación, de los 332 niños adoptados por extranjeros, el 60% tenía diversas enfermedades y un 36% fue clasificado como discapacitados.

Todas las solicitudes hechas por extranjeros son supervisadas por el Ministerio de Justicia de Armenia. Un portavoz de esa cartera aseguró que ninguna de esas adopciones fue anulada.

Adopciones por año: 
2010 -139 adopciones
2011 -123 adopciones
2012 -83 adopciones
2013 -77 adopciones
2014 -62 adopciones
2015 -99 adopciones
2016 -59 adopciones

Año 2016: Las adopciones por extranjeros fueron las siguientes: Italia -18 menores; Estados Unidos -16 menores, Francia -5 menores, y Suiza -1 menor

Lena Hairapetyan, jefa de la División de Bienestar Infantil del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, afirma que los ciudadanos armenios prefieren adoptar “niños sanos que más o menos se parecen a sí mismos.Si el niño tiene la oportunidad de poder ser rehabilitado, no se lo deriva a un orfanato, y a pesar que el número de esos niños ha disminuido en la actualidad, hay muchos niños con graves problemas en los distintos establecimientos especializados del país".

El organismo informó que en los últimos seis años, estos chicos fueron atendidos en el orfelinato Nor Jarpert, que alberga a los menores de 18 años de edad que tengan problemas mentales. También hay otros pequeños que están ubicados en el hogar de niños de Gyumrí.

El 20 de enero de este año, los ministerios de Trabajo y Justicia, elaboraron una serie de cambios y modificaciones a ley que regula las adopciones hechas por ciudadanos armenios.

El proyecto de ley, ya presentado al gobierno, permite la realización de inspecciones periódicas por parte de los profesionales para evaluar el nivel de atención que las familias proporcionan a los adoptados y de ser necesario, les prestarán asistencia. Esta supervisión se llevará a cabo una vez que finalice el período de adopción y como un modo de evitar futuras complicaciones.

Hairapetyan intentó explicar la diferencia de adopciones de niños con dificultades físicas entre los extranjeros y los armenios diciendo que el número de niños sanos es pequeño y disminuye cada año. Agregó que los países de donde provienen los extranjeros ofrecen mejor asistencia social en estos casos de la mano de infraestructuras sanitarias más avanzadas y eficientes. ¿Será cierto?

Fuente: Diario Armenia
Texto: Ereván




lunes, 27 de febrero de 2017

Los huérfanos de la guerra de Yemen mendigan para sobrevivir

Alí tiene 14 años y su hermano Majdi, 7. Desde que su padre murió en un bombardeo se pasan los días mendigando por las calles de la capital de Yemen, donde los niños son las principales víctimas de la guerra. El mayor de los dos cuenta su historia sin emoción. “Vivíamos en seguridad en la provincia de Haja con mi padre, que vendía qat (una planta con propiedades psicoestimulantes) para vivir. Un día se enfermó y lo llevamos al hospital de Médicos Sin Fronteras. El hospital fue alcanzado por un bombardeo aéreo y mi padre murió. Nos mudamos a Saná cinco días después de haberlo enterrado”. 

Desde entonces, Alí y su hermano pequeño, sucio y andrajoso, vagan por las calles. Se cuelan entre los coches y proponen limpiar el parabrisas a cambio de unas monedas. Ganan el equivalente a tres dólares diarios, demasiado poco para alimentar a su madre y a sus ocho hermanas.

Es una historia común en Saná, la capital yemení controlada por los rebeldes chiitas hutíes desde septiembre de 2014, y en el resto de Yemen, asolado por la guerra. “Todos los males que padecen los niños progresan: el trabajo, la mendicidad, el alistamiento en las fuerzas armadas, la no escolarización...”, se alarma Nasim Al Muliki, directora de una organización de protección de la infancia.

Además “los servicios sociales de ayuda a los niños se hundieron completamente”. “Mendigamos porque ya no encontramos nada que comer”, declara Mustafa Ahmed Abdalá, de 15 años, cuyo padre murió combatiendo. “He intentado encontrar trabajo pero no ha funcionado, me he quedado en la calle”, añade.

Como muchos gana $ 5 al día. Cerca de allí, Abir, de 8 años, pasa de un lado a otro con su hermano pequeño, Abdelrahman. “No tenemos nada que comer. Buscamos dinero o comida”, dice la niña. La situación se deterioró, sobre todo desde que en marzo de 2015 una coalición árabe bajo el mando saudí intervino en la guerra en apoyo a las fuerzas progubernamentales que se replegaron en Adén (en el sur) tras ser expulsadas de buena parte del territorio. La guerra se libra lejos de las cámaras y sin visos de una solución política.

El 20% de las aproximadamente 10.000 personas muertas desde hace dos años es de niños, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU). “El número de niños mendigos creció, en particular desde que los funcionarios dejaron de cobrar el salario en la capital” hace unos meses, explica Ahmed al Qurashi, quien dirige Seyaj, organización para la protección de la infancia. Hay riesgo de hambruna.

El pasado septiembre, el presidente Abdo Rabu Mansur Hadi ordenó el traslado del Banco Central de Saná a Adén, declarada “capital provisional” desde que fue reconquistada en 2015, con otras cuatro provincias del sur. Esto significa que los rebeldes, que formaron su propio gobierno en Saná, no pueden pagar los salarios de los funcionarios en las zonas bajo su control. Además las condiciones sanitarias de los 26 millones de yemeníes no paran de deteriorarse. Dos tercios de ellos no tienen acceso a agua potable, a cuidados médicos decentes y ya se detectaron casos de cólera y de hambruna. Unicef estima que 2,2 millones de niños sufren desnutrición crónica.

“La desnutrición nos golpea de lleno y aumenta cada día”, afirma el pediatra Ahmed Yusuf. Pero “ni el gobierno ni las oenegés son capaces de encontrar una solución para hacer frente a esta catástrofe”, dice. Fayza Ahmad, responsable del hospital Al Sabin de Saná, lo constata: “Los casos que llegan son muy graves, los niños sufren diarreas severas”. A veces, declara el doctor Yusuf, “un niño se muere, mientras el padre todavía sostiene en las manos la receta” para un tratamiento que no puede pagar.

La ONU reclamó el miércoles $ 2.100 millones para ayudar este año a los yemeníes. “Sin apoyo internacional pueden sufrir hambruna en 2017”, advierte el jefe de las operaciones humanitarias del organismo internacional, Stephen O’Brien.

Los resultados de la guerra Yemen vive un conflicto armado entre hutíes, tropas leales al exmandatario Alí Abdalá Saleh y los que quieren una vuelta del último presidente depuesto, Abdo Rabu Mansur Hadi. Los intensos combates propagados del norte al sur del país, y los bombardeos de la aviación y la artillería de la coalición causaron más de 10.000 muertos, 3.000 heridos y 3,2 millones de desplazados, desde  marzo de 2015, según estimaciones de la ONU.

La guerra destruyó la infraestructura económica básica yemenita, cientos de escuelas, hospitales, instalaciones de salud, mercados, carreteras, lo cual genera graves carencias y una extrema pobreza. Actualmente hay 6,5 millones de desocupados y son cotidianas las flagrantes violaciones de los derechos humanos. Sumido en este doloroso y desolador panorama, con pocas esperanzas de cambio inmediato,

Yemen ha dejado de ser el mítico país que en la antigüedad llamaban ‘Arabia Feliz’.

DATOS: Cerca de 2,2 millones de niños en Yemen están severamente desnutridos y necesitan atención urgente. Al menos 462.000 menores sufren desnutrición aguda grave, un incremento drástico de casi el 200% desde 2014. Además 1,7 millones de niños padecen desnutrición aguda moderada, según la ONU. Es crítica la situación de los niños que sufren desnutrición severa en las provincias de Hodeida, Sa’ada, Ta’izz, Hajja y Lahej.

En 2016, UNICEF apoyó el tratamiento de 215.000 niños con desnutrición aguda grave en el país y proporcionó a más de 4 millones de niños menores de 5 años suplementos vitamínicos para fortalecer su sistema inmunitario. Este año el organismo necesitará $ 70 millones para proporcionar servicios de nutrición a madres y niños del país.

FUENTE: Diario EL TELÉGRAFO



lunes, 13 de febrero de 2017

El aumento del tráfico de bebés complica las adopciones en India

El aumento del tráfico de bebés en India ha reducido el número de niños disponibles para ser adoptados, a pesar de que cada vez hay más parejas que quieren adoptar, según ha informado este miércoles el Gobierno indio.


Las cifras muestran que cerca de 1.700 niños están disponibles para ser adoptados en India, mientras el número de familias que quieren adoptar llega a 12.400. El Gobierno ha asegurado que la larga espera para adoptar está relacionada con el aumento del tráfico de personas en el país, donde la Policía ha desarticulado en los dos últimos meses dos organizaciones de venta ilegal de niños. "Es normal que el número de niños disponibles para ser adoptados supere al de las familias que quieren adoptar en India, pero existen revendedores e incluso en algunos casos, las propias agencias venden los niños a parejas sin hijos", ha señalado el director del Centro de Información Central para Adopciones (CARA, en inglés), Deepak Kumar.

Según las leyes indias, los niños que han sido entregados por sus padres biológicos o por la Policía pueden ser libremente adoptados después de completar varios procesos legales. Entre otros requisitos, los padres biológicos tienen hasta 60 días para replantear su decisión. Para garantizar la transparencia, en 2015 los procesos de adopción en India comenzaron a realizarse a través de Internet, donde aparecía una lista de espera de familias y otra de niños disponibles para ser adoptados. Kumar asegura que los traficantes trataban de hacerse con los bebés antes de que sus padres biológicos, a menudo madres solteras, informaran sobre su decisión al Gobierno.


En el estado de Bengala Occidental, la Policía descubrió que muchos bebés fueron robados en clínicas, donde mentían a las madres asegurando que sus hijos habían nacido muertos. En ocasiones, las propias clínicas daban a los padres cuerpos de otros bebés.

La semana pasada, las autoridades arrestaron en Bombay a una banda que convencía a las madres solteras, que se enfrentan al estigma social en India, para que vendieran a sus bebés a parejas sin hijos. En este mismo sentido, en el estado occidental de Maharashtra, se han cerrado dos agencias por la venta de bebés por cantidades que oscilan entre los 2.800 y los 8.500 euros.

FUENTE: EUROPA PRESS
TEXTO: Thomson Reuters Foundation/EP

miércoles, 7 de diciembre de 2016

India desarticula una red que vendía bebés en cajas de gallegas



India es un escenario mundialmente conocido cuando se habla de tráfico infantil. El último caso que ha salido a la luz lleva hasta Bengala Occidental, al este del país, donde se compraban recién nacidos que eran vendidos a parejas sin hijos.La Policía ha detenido recientemente a 11 personas relacionadas con este presunto tráfico de bebés. En una clínica en la ciudad de Baduria los agentes encontraron a dos bebés en un almacén de productos médicos. Los pequeños estaban dentro de cajas de galletas. 

Según la Policía, a la clínica acudían mujeres jóvenes y embarazadas que no querían ser madres. Mujeres a la búsqueda desesperada de un aborto, limitado en el país. El centro les ofrecía otra opción: que dieran a luz para después comprarles a sus hijos.Las madres recibían 300.000 rupias (4.100 euros) por cada niño y 100.000 (1.300 euros) por niña. La diferencia de precio se explica con el tradicional desprecio hacia las recién nacidas, vistas como una carga en la familia porque ésta tendrá que pagar una dote cuando la chica se case, algo que lleva a que las niñas sean peor tratadas y educadas durante su infancia. El varón, en cambio, es quien hereda el linaje y cuida de los padres en su senectud, por lo que su educación, su cuidado y su futuro serán prioritarios.

En otros casos, las mujeres no eran persuadidas para entregar su bebé. Ni siquiera se enteraban de lo que sucedía. Tras el parto, se les comunicaba que sus recién nacidos habían fallecido durante el alumbramiento. No volvían a verlos. "Cuando estas mujeres pedían ver a sus bebés muertos se les aconsejaba que no lo hicieran y se iban a casa sin verlos. Si ellas insistían, se les pagaba un soborno para que callasen", afirmó a la prensa el subinspector general del Departamento de Investigación Criminal (CID) del estado, Bharat Lal Meena.

Las autoridades afirman que los recién nacidos eran introducidos en cajas de cartón y trasladados a un centro de adopción cercano, donde eran vendidos supuestamente a parejas sin hijos, una especie de falsa adopción a cambio de dinero. "Era un grupo bien organizado que incorporaba a toda clase de manos para la red de contrabando", dijo otro funcionario de la CID sin identificar, citado por Reuters. Entre los detenidos se encuentran el propietario del centro y otros miembros de su personal, dos sospechosos de preparar documentación falsa para los niños y el empleado de una ONG local en la que las entregas tenían lugar.

"Sospechamos que esta práctica ha estado produciéndose durante tres años. Creemos que por lo menos 25 bebés fueron vendidos, pero no estamos seguros de la cifra, ya que tenemos que revisar los registros en nuestra investigación", señaló Meena. El destino de los pequeños se cree que eran ciudades como Delhi o Chennai o incluso otros países.

El Sur de Asia es la región del mundo donde más está creciendo el tráfico de personas, de acuerdo a Naciones Unidas. Según el último informe de la Oficina Nacional de Registro de Delitos (NCRB) de India, este país asiático vivió el año pasado un incremento del 25% en los casos de trata. Bengala Occidental, junto a Assam, Tamil Nadu y Telangana son los estados con mayor número de casos.Las cifras oficiales de la NCRB apuntan que en 2015 hubo 6.877 casos, frente a 5.466 el año anterior, pero las ONG que trabajan en este tema, especialmente en el tráfico de menores, estiman que los números reales son insultantemente mayores.

Dentro del tráfico, la NCRB incluye entre otras cosas la "importación de mujeres de otros países, el apoderamiento de niñas menores, la compra y la venta de menores para prostitución". En India, los puntos de origen en el tráfico de menores suelen ser las zonas rurales. Los niños son atrapados por estas redes en las que en ocasiones están involucrados los propios familiares y acaban en grandes ciudades, trabajando en casas como empleados domésticos, en fábricas de ladrillos, en pequeños talleres o en restaurantes locales (dhabas). Cuando se trata de mujeres, los casos suelen estar relacionados con matrimonios forzados, en los que se enfrentan a un futuro de violencia sexual silenciada por la comunidad, o con burdeles, donde la violencia sexual se convierte en un empleo diario. Una pesadilla diaria.

Fuente: El Mundo
Texto Victor Martin

lunes, 10 de octubre de 2016

En busca de un hijo "on line" en China



“Llevo casada 17 años pero nunca hemos tenido hijos. Hemos intentado tratamientos de infertilidad y nada. Probamos a adoptar por la vía oficial, pero los niños disponibles en las casas de acogida están enfermos o discapacitados; y aun así, teníamos a 200 personas por delante en la lista de espera. Así que mi marido encontró mensajes en Internet de gente que tenía niños para adoptar; les contactamos y dejamos a nuestra vez nuestros datos en algunos foros y grupos de redes sociales. Pero hasta ahora tampoco hemos conseguido nada. La mayor parte de las ofertas eran fraudes. Piden muchísimo dinero, 100.000 yuanes (13.350 euros), y no tengo nada claro que los bebés de verdad sean suyos. Pero siento que no tengo otra opción”. 

Quien habla es Xue, una mujer de 38 años de Chongqing, en el centro de China. Su mayor anhelo es adoptar una niña de pocos meses. Y como cada vez más aspirantes a padres chinos, ante las dificultades de conseguirlo mediante el sistema público, ha recurrido a Internet para conseguirlo. Una vía en auge pero en la mayoría de los casos ilegal y susceptible de fraude. Y, sobre todo, un vehículo para el tráfico de menores.

“El fenómeno de las adopciones por Internet empezó hace una década y ha crecido velozmente”, apunta el profesor Jiang Quanbao, experto en Demografía de la Universidad Xi’an Jiaotong. Una plataforma, “Yuan Meng Zhi Jia” (“El hogar para hacer realidad los sueños”), creada en 2007, ha llegado a contar con más de 70.000 aspirantes a padres y más de un centenar de grupos en redes sociales. “Dado el gran número de usuarios de Internet, cabe esperar que las adopciones por esta vía sigan creciendo, y posiblemente con rapidez”.

La adopción cuenta con fuertes raíces en la costumbre china. Ante la importancia cultural de tener descendencia, tradicionalmente quienes no podían procrear se hacían cargo de hijos de otros familiares o conocidos.En los tiempos modernos, la política del hijo único y el rápido envejecimiento de la población son factores que han contribuido al interés por adoptar. Pero la demanda es muy superior a la oferta y el procedimiento lento, burocrático y caro. Según los datos del Ministerio de Asuntos Civiles, a finales de 2015 los centros públicos solo acogían a 92.000 de los 502.000 huérfanos chinos. Ese año certificaron 22.000 adopciones.

Internet ha venido a cubrir ese hueco entre la demanda y la oferta. Los padres interesados pueden encontrar foros donde aparecen anuncios como el de Yu, una trabajadora emigrante en la isla de Hainan, y que dice ofrecer a uno de sus dos hijos, un varón de un año “completamente sano”.

“Mi marido y yo nos hemos divorciado, él se ha vuelto a casar y yo no puedo hacerme cargo de los dos niños sola y con lo que gano… Intenté enviarlo a un orfanato, pero no lo aceptaron. El niño está ahora con su abuela en un pueblo en las montañas de Guizhou (una de las regiones más pobres de China), pero la abuela no puede cuidarlo bien. Prefiero que se haga cargo de él una familia que le dé un buen futuro”, cuenta, contactada mediante redes sociales.

Adoptar a través de la red, matiza Wang Zhenyao, director del Instituto Chino de Investigación sobre la Filantropía, “es un procedimiento bastante arriesgado, que no garantiza los derechos básicos de los niños”. No comprueba la idoneidad de los aspirantes a padres, sitúa a los pequeños en un limbo legal y a menudo conlleva el desembolso de una fuerte suma de dinero: aunque Lu asegura que ella no pide ninguna compensación económica, este tipo de acuerdos suele incluir de modo explícito o implícito un “pago de agradecimiento” de los padres adoptivos que puede rondar los 50.000 yuanes (unos 7.000 euros), el equivalente a ocho meses de un sueldo medio urbano en China.

Pero, sobre todo, apunta Zhang Zhiwei, abogado especializado en la lucha contra el tráfico de personas, “la adopción por internet encubre una gran cantidad de tráfico de menores. Muchos delincuentes utilizan esta vía para colocar a los niños traficados”. Y aunque es difícil saber cuál pueda ser la proporción de casos delictivos en las adopciones online, Wang confirma su existencia: “es difícil determinar la autenticidad de los datos de la familia original, lo que convierte en opaca la procedencia de estos pequeños”.

Algunos de estos niños pueden haber sido víctimas de secuestros, un fenómeno que según los cálculos más conservadores afecta a cerca de 20.000 menores en China cada año -la mayoría en áreas empobrecidas-, aunque algunos medios locales consideran que la cifra podría acercarse a los 200.000. En otros casos pueden ser las propias familias quienes los trafiquen. Una investigación del diario Southern Metropolis Daily el año pasado sobre 363 casos procesados por tribunales de primera instancia encontró que en un 40% los propios padres biológicos estaban implicados.

“Hay varias razones para la participación parental en el tráfico infantil”, explica el profesor Jiang. “La primera es la pobreza; sin medios para criar al niño, algunos se mantienen o satisfacen su necesidad de dinero vendiendo a su hijo”. El embarazo extramatrimonial, haber sobrepasado el número de hijos permitidos o el divorcio tras el cual ninguno de los ex cónyuges desea hacerse cargo del niño son otras de las causas.

El tráfico infantil es algo que China toma seriamente. En 2013 aprobó un plan especializado a siete años para combatirlo. Con regularidad su prensa informa de la desarticulación de redes de traficantes de menores; en más de un caso, redes que se servían de internet para sus fines. Pero aún puede hacer más. Los castigos para quienes venden niños son aún relativamente leves, recuerda Jiang. Y en la mayoría de los casos, los “compradores” tampoco reciben sanciones serias, algo que hace difícil que el público tome conciencia de la gravedad del problema.

Es una ambivalencia que deja en evidencia la propia Xue, la potencial madre adoptiva. Aunque critica a quienes piden fuertes sumas de dinero -“estamos hablando de un niño, no de una mercancía”-, también admite sin ambages que está dispuesta a desembolsar una compensación a quien le ceda un pequeño. “Podría pagar decenas de miles de yuanes”, reconoce.

PARTIDAS DE NACIMIENTO

Otro problema añadido para las adopciones por Internet es la dificultad de inscribir al pequeño en los registros oficiales, un requisito sin el cual no tendrá derecho a recibir servicios públicos. Eso ha generado un boyante mercado negro de certificados de nacimiento y de falsificaciones, que pueden llegar a costar en torno a los 100.000 yuanes. Esta semana, el periódico “Beijing News” informaba de una red en la que participaban instituciones médicas de diversas provincias -encargadas de emitir las partidas de nacimiento, según la legislación china- y que prometía obtener los documentos en dos semanas.

Fuente: El Pais
Texto: Macarena Vidal Liy