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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Los niños abandonados de Corea del Sur

Su documental Approved for adoption, que desde noviembre se proyecta en 35 salas de cine y centros culturales de toda España dentro del proyecto El Documental del Mes, es una pieza de 75 minutos que mezcla animación en 2D y 3D, grabaciones en Super 8 que el padre de Jung tomó durante su infancia, dibujos, imágenes del Seúl actual... "A través de secuencias oníricas animadas puedo transmitir la angustia que sentía por la ausencia de mi madre biológica, a la que nunca conocí, o lo que sentí cuando mi madre adoptiva me dijo en una ocasión que era una manzana podrida", explica.

La animación le permite a Jung llevar a la pantalla sensaciones "difíciles de retratar" con imágenes reales, como el vacío generado por el abandono o la búsqueda continua de su identidad. "Mis dibujos animados tienen un gran poder evocador... no es una película más, en ella muestro algo profundo que al espectador le genera curiosidad", cuenta.

El salto del cómic a la pantalla está claro: Jung quería mostrarse al mundo. "Quiero trasladar que la reconstrucción de uno mismo es posible, pero es un proceso lento que requiere tiempo y va necesariamente ligado a la aceptación de qué somos. Soy asiático y europeo y hasta llegar a esto he sufrido mucho".

Con la película Jung quería mostrar que la destrucción interna, el abandono o cualquier otro gran trauma "no tiene por qué llevarnos irremediablemente a la tragedia". "Este documental quiere ser optimista, ningún personaje es bueno o malo, sólo son humanos con sus grandezas y sus debilidades".

LA VUELTA A COREA DEL SUR
Para Jung no fue fácil viajar a Seúl y conocer el país que le "abandonó". "Creo que el Gobierno coreano está en deuda con nosotros. Es cierto que no podemos reescribir la historia, pero ya es hora de que las autoridades coreanas tomen medidas para acabar de forma definitiva con el abandono de niños. No estoy en contra de la adopción, pero debe existir de otra manera".

En Corea del Sur, ser soltera y criar a un hijo supone ser rechazada. "Es un problema cultural y es necesario que cambie la mentalidad. Una mujer por el hecho de ser soltera no debería ser forzada a abandonar a sus niños. Es totalmente anti natura", defiende.

¿Quién soy? ¿Quiénes son mis padres? ¿Por qué me abandonaron? ¿Me querían? Jung ya ha hecho frente a estas preguntas. Ahora se define como un hombre feliz: "Tengo una familia y una cicatriz, que siempre estará ahí, pero sin sangrar".


Texto: Ana Torres

domingo, 20 de octubre de 2013

Película sobre los huérfanos del Tibet: "Tibi y sus madres"

 
En 1963, Tibi Lhundub Tsering de siete años de edad fue recogido por sus padres adoptivos en el aerouerto de Zurich, en Suiza. Su madre, Youden Jampa, que trabajaba en un campamento de construcción de carreteras en la India, no sabía nada sobre el paradero de su hijo. Este es el inicio de la verdad inconveniente e incómoda presentada en el documental suizo "Tibi y sus madres", dirigida por Ueli Meier.

El documental muestra que Tibi es uno de los 200 llamados "huérfanos tibetanos", quienes fueron llevados a Suiza en los años 60 desde una Guardería para Niños Refugiados Tibetanos en Dharamsala, dirigido por Tsering Dolma, hermana mayor del Dalai Lama. Los niños fueron trasladados mediante un programa operado de manera privada por el empresario suizo Charles Aeschimann y aprobado por el Dalai Lama.

Contrario a las expectativas de los padres adoptivos en Suiza, sólo 19 de estos niños eran huérfanos, pues la mayoría tenía al menos un padre en el Tíbet, a menudo a los dos, señaló Meier, con base en un informe de Aeschiman, en el contenido extra de la edición en DVD del documental.

En una carta confidencial en febrero de 1963, el embajador suizo en la India en ese momento señaló que descubrió que muchos de estos "huérfanos" seleccionados en Dharamsala en realidad tenían al menos un padre. Advirtió sobre las "dificulatades humanas y espirituales" que enfrentaban los niños que se volvían "artículos para cuidar asignados por contrato" gracias al acuerdo entre Aeschimann y el Dalai Lama.

Meier tambien señaló que durante su investigación para el documental, muchos documentos mostraron que Aeschimann y el Dalai Lama tenían intereses distintos en su arreglo. Mientras que Aeschimann deseaba un refugio para niños, el Dalai Lama parecía pretender convertir a los niños en una élite del "gobierno tibetano en el exilio".


De acuerdo con las cartas entre ambos, el Dalai Lama jamás mencionó el bienestar psicológico de los niños luego de ser separados de sus padres y sólo sostuvo una discusión limitada con Aeschimann acerca de ellos, dijo el director en una entrevista con el diario suizo en idioma alemán "Neue Zuricher Zeitung", el cual presentó una serie de reportajes en septiembre cuestionando el programa de "huérfanos tibetanos".
Respecto a Tibi, protagonista del documental, los cariñosos cuidados y dedicación de sus padres adoptivos no pudieron sustituir el amor de su verdadera madre. Perdió el rumbo y casi se perdió a sí mismo cuando visitó a sus padres biológicos por primera vez en años y se dio cuenta de que su madre nunca podrá entenderlo.

La película acompañó a Tibi en su viaje para visitar a su verdadera madre en la India y a su madre adoptiva en Gruningen, Suiza. "Al observar la actual vida tranquila de las dos ancianas, surgieron silenciosos pero algunas veces dolorosos recuerdos lejanos", menciona la introducción de la película.

El director dijo que durante su investigación se enteró de muchas historias trágicas de niños adoptados.

Un estudio publicado en 1982 por la Universidad de Zurich encontró que entre los tibetanos que crecieron en Suiza, se reportaron suicidios únicamente en el grupo de "Niños Aeschimann", dijo Meier en la entrevista con el periódico suizo. Meier dijo que envió una solictud de entrevista a la oficina del Dalai Lama en Ginebra, pero no hubo respuesta.

El martes, el gobierno chino condenó al Dalai Lama y a su camarilla por abusar de los derechos de los niños al orquestar en la década de los 60 la campaña para enviar a los "huérfanos" tibetanos a Suiza. En una conferencia de prensa regular, la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hua Chunying, dijo "las acciones del Dalai Lama han pisoteado los derechos individuales de los niños y violaron públicamentela ética y la moral. Toda persona humana y amante de la justicia debe condenar esos actos".