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viernes, 4 de diciembre de 2015

Pattaya, un refugio para huérfanos tailandeses


En el año 1972 el arzobispo Raymond L. Lee Brennan sacerdote redentorista residía en la ciudad tailandesa de Pattaya, localizada en la costa este del golfo de Siam, a 130 kilómetros al sureste de Bangkok. Este religioso se encontraba en la parroquia de San Nicolás cuando una mañana abrió la puerta de la iglesia y encontró a un bebé que habían dejado en la parte delantera de la escalera. Así comenzó la historia de este centro.

El número de menores abandonados en la ciudad había incrementado mucho como consecuencia de la puesta en marcha de la base militar estadounidense en Sattahip. Durante la guerra de Vietnam Pattaya se había convertido en un lugar transitado por las tropas estadounidenses, y como resultado muchas de las mujeres locales dieron a luz a niños fruto de la relación con los militares americanos. De esta forma el número de menores abandonados se incrementó.

El Jefe de la Oficina del Obispo de la Diócesis de Chanthaburi Sriracha cuenta de que "los veteranos estadounidenses manifestaron su deseo de construir un orfanato en Pattaya, debido a que había muchos huérfanos hijos de soldados estadounidenses". El Obispo Victor Chandler dio entonces el visto bueno a la creación del centro que contó también con la aprobación del gobernador de la provincia. 

El centro acoge a un total de 160 niños que reciben alimento, cuidado, educación y formación religiosa. Al mismo tiempo, el centro está autorizado por el gobierno thailandés para proporcionar a menores que puedan salir en adopción de acuerdo con la ley. Actualmente el orfanato funciona como una fundación que además colabora con otras ong's y recibe donaciones particulares. 

La mayor parte de los niños que llegan al orfanato de Pattaya proceden de familias desestructuradas, pobres pero sólo aquellos que son abandonados y cuyo abandono puede ser demostrado, pueden salir en adopción, los demás continuarán en el centro hasta que se gradúen y sus estudios les permitan encontrar un trabajo.


Los niños reciben un seguimiento sanitario contínuo desde que llegan al centro, y aquellos que puedan padecer VIH son derivados a otros centro especializado en esta enfermedad. 

Desde sus comienzos el centro está a cargo de las Hermanas de la Santa Cruz de Chanthaburi, un orfanato que fue ampliándose poco a poco para albergar a niños abandonados y para poner en marcha una escuela de sordos. Además en la actualidad el orfanato dispone de aulas, salas polivalentes, comedor, enfermería, guardería, campo de fútbol...


lunes, 9 de noviembre de 2015

Bal Mandir Naxar, el mayor orfanato de Nepal

Afortunadamente los niños no pierden fácilmente el ánimo ni las ganas de reír y jugar. Ni el drama del terremoto del pasado 25 de abril, ni las estrecheces, ni la incomodidad de su actual vida, precariamente realojados en lugares inapropiados, parecen haber menoscabado su alegre vitalidad.

Ayer domingo visitamos exteriormente el ruinoso edificio de Bal Mandir Naxar en Kathmandu (NEPAL). (El terremoto ha casuado daños tan graves que no es posible su reconstrucción). Yo no pude evitar sentirme triste al contemplar las paredes agrietadas del orfanato con nuestras coloristas pinturas murales deterioradas por los temblores sísmicos, pero también por la humedad, y por una vegetación agresiva que parece haber cobrado fuerza con las violentas sacudidas de la tierra y ahora pugna por invadirlo todo y hacerse dueña de ese viejo palacio que fue el hogar de muchos huérfanos. Cada rincón evocaba en mi memoria recuerdos entrañables, momentos vividos allí, no todos felices, pero sí cargados de intensidad emotiva. Han sido nueve años consecutivos trabajando, durante las vacaciones de Dashain, en ese lugar que siempre nos pareció sucio, desordenado y mal gobernado, pero a la vez impregnado de la alegre vitalidad de los niños que allí crecían, ciertamente desatendidos, pero gozando de una libertad en muchos sentidos envidiable y con infinitas posibilidades para el juego.


Video de Carlos Buenaposada.

En el terreno que antes ocupaba la huerta, en las proximidades de la cocina y el comedor, se está construyendo una casa con fondos de la ONG española Ruta 6, que servirá para alojar a los bebés. Cuando esté terminada posiblemente será necesario construir dos casas más como esa en los mismos terrenos. Actualmente hay unos 75 huérfanos de Bal Mandir viviendo en Siphal, el hospicio que la NCO ha utilizado hasta ahora para albergar a los hijos de los presos, más unos 63 bebés y niños pequeños alojados temporalmente en un garaje y en unas oficinas que pertenecen a la NCO.

Después de explorar las inmediaciones de Bal Mandir y examinar las obras de la nueva casa, nos dirigimos al lugar en el que han reubicado a los más pequeños, muy cerca del antiguo edificio. Las cuidadoras y los propios niños nos recibieron con mucha alegría, pero nosotros nos sentimos tristes de verles viviendo en tan malas condiciones. Nos sorprendió un chaparrón que nos obligó a permanecer un buen rato con los niños, resguardados bajo el techo de un pequeño templete.

Conocimos entonces a varios nuevos huérfanos, ingresados en el orfanato tras el terremoto. Tal vez sea porque estos recién llegados todavía no nos conocen, y no tienen con nosotros la complicidad que ya tienen los demás, o quizás se deba a que al imaginar el drama que han vivido recientemente no puedo evitar pensar en el dolor que aún les debe acompañar por la pérdida repentina de sus familiares, pero lo cierto es que en ellos descubrí una expresión diferente, muy alejada de esa alegría alocada e inconsciente que alborota a los demás cada vez que nos ven llegar.

TEXTO: JOSÉ LUIS GUTIERREZ
FUENTE: ZIG ZAG DIGITAL

SI QUIERES SABER MÁS:(PINCHA EL ENLACE)

jueves, 19 de marzo de 2015

Camboya reducirá un 30 por ciento el número de niños internados en orfanatos

El Gobierno de Camboya planea reducir el número de huérfanos en un 30 por ciento en los próximos dos años como parte de una campaña conjunta con varias ONG, informaron hoy medios locales.
Casi cuatro de cada cinco niños que residen en hospicios cuentan con al menos un progenitor vivo o familiares cercanos, según los datos oficiales de 2011. No obstante, el número de orfanatos, públicos y privados, aumentó en un 75 por ciento de 2005 a 2010, según un informe de Unicef.

"Los centros deberían recibir solo a verdaderos huérfanos que no tienen otra opción, no a niños que viven con sus familias o padres", declaró el ministro de Asuntos Sociales de Camboya, Vong Soth, al diario "Phnom Penh Post".

La campaña: "mantener a las familias unidas", que comenzará en Phnom Penh y Siem Reap, tiene como objetivo concienciar a los padres mediante carteles y anuncio de radio para que no internen a sus hijos en los centros de acogida.

La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, en inglés), Unicef y la ONG Friends International han iniciado este año una campaña paralela para denunciar el "turismo de orfanatos", que fomenta la comercialización de las visitas y las donaciones a estos centros.

Estas organizaciones denuncian el impacto negativo a largo plazo que tiene para las criaturas la estancia en estas instalaciones, que en muchos casos no cumplen con las condiciones mínimas de atención.

Fuente: La Vanguardia

sábado, 7 de marzo de 2015

Los niños huérfanos de Bangladesh y su mejor compañía: sus perros adoptados



Todo aquel que tiene una mascota, debe saber y sentir cómo es cuando estos animalitos llegan a nuestras vidas y cómo se convierten en parte de nuestra familia. Dicen que los perros adoptados son aún más nobles que cualquier otro, y es cierto, cuando adoptas a un perro particularmente, sus acciones y actitudes son muy particulares, al grado de que son consideradas como señas de agradecimiento.

El fotógrafo Sam Edmonds captó este sentimiento en su serie Robindra Boys, la cual está centrada en una comunidad de niños de la calle que viven en Dhaka, Bangladesh y que quedaron huérfanos pero no solos gracias a la familia que han formado con sus perros adoptados.



Estos chicos venden viven en un parque llamado Robindra Shorbod, donde la comida que consiguen, la comparten con sus amigos de cuatro patas llamados Tiger, Romeo, Bala, Kula, Moti, Michael, Tom, Jax, Lalu, y Bagha.

Para cada uno de estos retratos, Edmonds instruyó a los niños solamente para posar; pero los perros quisieron ser parte de la imagen, por lo que el fotógrafo logró captar el compañerismo que hay entre especies. Las tiernas imágenes exhiben los pares apoyándose el uno al otro.

Edmonds se reunió con los niños durante su visita a Bangladesh ya través Obhoyaronno, una organización no gubernamental (ONG) que se ha comprometido a cambiar la matanza generalizada de perros de la calle que está en prevalente en toda la región. Se dedican a la integridad personal y salvar vidas mediante la esterilización, castración, y la vacunación de los animales antes de devolverlos a exactamente donde fueron encontrados. Los perros de los chicos se encuentran entre los que se ayudaron gracias a esta organización.

Fuente: SDP. Noticias

miércoles, 21 de enero de 2015

La Generación Mei-Ming

Interesante reportaje de DOCUMENTOS TV emitido el pasado día 12 de enero en la televisión española.

"LA GENERACIÓN MEI-MING" habla sobre las primeras niñas chinas que llegaron a España por adopción internacional y que actualmente ya son adolescentes.

Un total de 18.000 menores chinas fueron adoptadas por familias españolas en los últimos 20 años. Seis de estas jóvenes nos hablan ahora sobre sus experiencias desde que fueron adoptadas y que opinan sobre la adopción.



domingo, 28 de septiembre de 2014

La aplicación del Convenio de La Haya reduce las posibilidades de adopción

Adoptar un hijo supone un largo camino. Es un recorrido extenuante con permanentes dificultades y puertas que se abren y cierran sin una lógica aparente. La adopción internacional es aún más compleja.

En Vietnam el Convenio de La Haya sobre la protección de la infancia de 1993 no entró en vigor hasta 2012. Y desde entonces toda adopción internacional está bloqueada. No se sabe cuantos huérfanos hay en Vietnam. Se cree que más de un millón y medio. La cifra real se ignora porque solo se censan los niños acogidos en orfelinatos del Estado, y tan solo hay diez en todo el pais.

Hay cuatro centros de acogida en Ho Chi Minh pero existen decenas de establecimientos no controlados, ilegales muchos de ellos, donde se refugian centenares de niños que no tienen familia ni la tendrán.

Sylvie y Cédric han tenido suerte y lo saben. Viven en un pueblo de la Alta Saboya. Son padres desde 2008. Tardaron cinco años en adoptar a Paul y Charline en Vietnam. Han vivido el proceso como un recorrido iniciático lleno de sufrimiento e infinita felicidad al final.

Cédric explica: “Es todo un camino, no se recorre en un día. No es algo en lo que se piense de pronto cuando se quiere tener un hijo, ¿no le parece?”.
Su mujer, Sylvie, lo recuerda así: “El niño no llegaba. El tiempo pasaba y al final nos decidimos por la adopción porque cuando estás en tratamiento médico eres un sujeto pasivo, aceptas todo. Pensar en adoptar es actuar; nos cogimos de la mano y nos dijimos: vamos allá. En algún sitio hay un niño que necesita una familia. ¿Por qué no ser nosotros sus padres? Da igual que tenga cinco o seis años, después de todo le esperamos tantos años como tiene”.

Y esa es la media: de cinco a seis años. A veces más, rara vez menos. Una vez otorgada la adopción después de nueve o diez meses empieza la larga espera. Pueden pasar años. E incluso una vez que la pareja ha obtenido el permiso la espera no ha acabado.

Sylvie recuerda muy bien el largo y penoso camino vivido: “Nos dan el visto bueno, esperamos meses y aquí viene el periodo más dificil para mí. Nos atribuyen un hijo, nos comunican su identidad, su edad … y hay que seguir esperando. Sufrimos todo eso, lo sufrimos, una espera es algo duro cuando se vive en estado de sufrimiento. ¿Si el niño nos espera por que no podemos ir a buscarle? ¿Cómo estará? ¿No se encontraría mejor con nosotros? y no tienes ningún contacto con el orfelinato, ninguno”.

Sylvie y Cédric fueron a Vietnam dos veces. Tras once meses de espera, el telefonazo salvador. Tienen tres semanas para ir a recoger a su hijo del que ignoran todo o casi todo de sus primeros 18 meses de vida.

El encuentro con su hijo les quedo marcado. Para Sylvie: “fue muy emocionante porque no le conocíamos. No teníamos ninguna foto, no sabíamos como era y había muchos niños en la misma sala y de pronto nos dicen: es este. Y ya no miras a ninguno más. Nos acercan al niño y ya es nuestro. Es algo mágico”.

Cédric admira la fuerza de los niños: “Son niños, son supervivientes, todavía están ahí, están ahí a pesar de haber sido abandonados. ¿De donde les viene esa fuerza que tienen cuando se encuentran con sus futuros padres?

Supervivientes … los vimos en Vietnam. Esos niños jamás compartirán el mismo destino de Paul y Charline. Es más que probable que pasen su infancia en una callejuela de Ciudad Ho Chi Minh, entre las cuatro paredes de un edificio insalubre. Y es verdad que lo primero que choca en estos niños es su fuerza, su energía interior y su vinculación inmediata al visitante, al que no han visto en la vida.

Hoa Mau Dơn es una residencia particular. La financian los vecinos del lugar. Pham Thien Don le dirige desde hace 16 años: “Son pocos los orfanatos que tienen autorización, la licencia para criar a los niños como aquí. Muchos lo hacen bajo cuerda. Simplemente recogen a los niños y los crian. Y la diferencia de los lugares que pertenece al Estado, al Gobierno, es que tienen licencia para conceder la adopción. Esto es privado “

Como confirma la autora de este reportaje, Sophie Desjardin: “Es difícil saber cuantos sitios como este existen en Vietnam y cuantos niños crecerán sin familia. Estos niños no son adoptables pero aunque lo fueran, la adopción internacional está muy restringida desde la entrada en vigor de la ley de 2012”.

Además los abusos se multiplican. Hay ventas de niños a parejas extranjeras dispuestas a pagar. La directora Phạm Thien Don lo deja entrever: “Suelen visitarnos parejas de extranjeros. Saben que para adoptar tienen que ir a otros sitios pero sí, algunos vienen y tratan de comprar a los niños. No lo permitimos. En otros sitios, sí”.

Pese a que los niños de los orfelinatos oficiales son adoptables, pocos lo han sido en estos últimos años. Han disminuido de 469 en Francia en 2010 a 89 en 2013.

Los niños de Hao Mau Don, de 10 a 18 años no tienen ninguna posibilidad de ser adoptados. En esta casa viven 70 niños. No pueden ser ofrecidos en adopción. Los cuidan cinco personas sin especial cualificación. Aquí hace falta de todo. La mayor parte de los niños han sido abandonados.

Dominique Broncard, lleva 12 años al frente del centro. Paga los gastos de escolaridad de los niños. Explica las dificultades de la adopción. Broncard recalca que “Las madres no los quieren. Aquí una madre soltera no encontraría marido. Además en Vietnam si muere uno de los padres y el otro quiere casarse de nuevo … en general los hijos del primer matrimonio van a parar a sitios como este, al orfanato”.

Y subraya que no hay posibilidad alguna de que sean adoptados: “¿Adoptados por quien, por vietnamitas? ¿Hay muchos vietnamitas aptos para adoptar niños? ¿Adoptados por extranjeros? Los vietnamitas están muy apegados a su tierra, tienen sus raíces y no sé si estarían bien lejos. Hasta 2007 o 2008 teníamos 40 niños en el orfelinato, los conocíamos bien. De 70 niños ya nos ocupamos algo peor”.

Ese es el objetivo del Convenio de la Haya: que siempre que sea posible el niño siga en su país de nacimiento. Hasta los tres años no son adoptables fuera de su país. Resultado: de 2005 a 2010 las adopciones en los cinco principales países de acogida han disminuído el 36%.



La experta en adopciones Grâce Dersy, lo resume: “Lo que pasa es que los países de origen antes de dar un niño en adopción al extranjero quieren ofrecerla en su propio país. Sin embargo la baja de adopciones es constante desde hace una serie de años. Los países quieren ofrecer un perfil de niños crecidos o de niños con necesidades especiales, con alguna discapacidad. Y lo que vemos es que lo que quieren las familias francesas, la mayoría de ellas, son bebés sanos, lo que no va a encajar con las propuestas de los países que dan niños en adopción”.

Una situación de estancamiento, mala para todos. Los padres potenciales se desaniman. Los orfelinatos se saturan.

Cédric tiene vivo el recuerdo de su proceso de adopción: “Me pongo en el lugar de los padres que quieren adoptar y a los que les cierran todas las puertas. La verdad es que es triste … no sé cómo van a ir las cosas”

Mientras, en países como Vietnam, niños sin padres no serán adoptados por residentes locales. Están condenados a seguir viviendo en el orfelinato.

FUENTE: EURONEWS

martes, 1 de julio de 2014

Las autoridades chinas habilitan centros para abandonar niños

Un padre chino de 21 años toma la decisión más difícil de su vida: abandonar a su bebé que tiene hidrocefalia porque no puede darle los cuidados que necesita. Llega a un centro habilitado por el gobierno para niños abandonados en China pero se lo impiden porque no es de esa ciudad.

Es uno de los centros que el Gobierno chino ha habilitado para acoger a estos niños abandonados por sus familias. Acaba de abrir sus puertas y en solo 10 días han llegado más de 100 niños, todos con problemas. China tiene actualmente entre 700.000 y un millón de niños en orfanatos.

Hace ya tres años que el Gobierno de China decidió poner en marcha centros especiales para recoger a niños que paceden discapacidades. Desde entonces miles de pequeños han sido abandonados por sus progenitores en estos centros, que generaron una enorme polémica social. Actualmente hay 32 centros de este tipo repartidos por el país asiático y sus fundadores aseguran que gracias a esta iniciativa se garantiza que al menos los niños discapacitados y enfermos no son abandonados en las calles de China.

Mientras los detractores piden mejorar la red de asistencia y las ayudas gubernamentales a las familias de los niños discapacitados.

Fuente: Telecinco

martes, 29 de abril de 2014

El cruel negocio de los falsos orfanatos

El libro de visitas del orfanato Lighthouse tiene una casilla para el nombre, otra para la nacionalidad y una en la que no se pregunta si se quiere donar algo, sino cuánto. «Contribución...», se puede leer en el formulario que se presenta a los turistas que visitan el hospicio, situado en las afueras de la capital camboyana de Phnom Penh. Mientras recorre las instalaciones, la directora describe de qué país vinieron los fondos para los dormitorios, los columpios o el comedor. «No recibimos ayuda del Gobierno», asegura señalando una despensa llena de sacos de arroz. «Y cada niño consume uno de esos sacos en apenas un mes».

El orfanato, que acoge a más de un centenar de niños, puede visitarse sin cita previa. Sus puertas están abiertas a todas horas, para todo el mundo. El acceso a los dormitorios no está controlado, a pesar de que Camboya es uno de los principales destinos de pederastas del mundo. Cualquiera puede trabajar como voluntario. No se pide experiencia para ser profesor o cuidar de los menores. La única condición, para cooperantes o turistas, es aportar un dinero que los dueños gestionan sin supervisión.

Imagen de la campaña " Children are not tourist attractions" de la organización ChildSafe
El centro acumula quejas de personas que enviaron donaciones sin recibir respuesta, niños apadrinados de los que nada se sabe y denuncias de ex trabajadores que describen el lugar como un mero negocio. «Envié el dinero al poco de visitar el orfanato y me dijeron que se pondrían en contacto en breve», se lamenta Linda, una estadounidense que ha dado su aportación de 1.000 dólares por perdida tras comprobar a través de un foro de internet que hay otras personas en su misma situación. «Hasta la fecha [un año después] no he vuelto a saber de ellos a pesar de que envié tres correos electrónicos preguntando cuándo empezarían las clases de los niños».

El número de orfanatos que operan en Camboya ha aumentado un 65% en la última década hasta los 269, más de medio millar si se suman los que no están registrados. Pero el número de niños camboyanos que necesitaban atención ha disminuido en ese tiempo, según las estadísticas del Ministerio de Asuntos Sociales y las ONG que operan en el país. Detrás de esa contradicción se esconde la emergencia de una industria que en los últimos años se ha extendido por África, Latinoamérica y el Sureste Asiático: orfanatos falsos -la mitad de los que operan en Camboya lo son- que generan grandes beneficios gracias a la solidaridad internacional.

Cientos de hospicios infantiles han sido creados en los últimos años en Vietnam, Tailandia o Camboya, donde siete de cada 10 niños enrolados mantienen al menos un progenitor con vida, según Unicef. La mayoría de los menores son sacados de su entorno familiar con la promesa de una educación o a cambio de pequeñas compensaciones económicas para sus padres, entrenados para actuar en espectáculos delante de los turistas y confinados durante años con el único propósito de atraer nuevas donaciones. «Toda una industria ha crecido en torno a la visita de miles de turistas», según los responsables de la campaña Los niños no son atracciones turísticas, organizada por la ONG Friends International con el apoyo de Unicef.

Camboya tiene los centenarios templos de Angkor, Vietnam los paisajes de la bahía de Ha Long y Tailandia playas paradisiacas, pero para un creciente número de turistas su viaje al sureste asiático no está completo sin la visita a un orfanato.

Una búsqueda rápida en el portal TripAdvisor.com genera cientos de comentarios sobre los «mejores» centros a visitar y agencias de viajes ofrecen experiencias «inolvidables» que van desde un tour de unas pocas horas a voluntariados de varias semanas. Los conductores de tuk-tuks y taxistas que merodean monumentos y templos se ofrecen a llevar a visitantes extranjeros, cobrando comisiones de orfanatos que multiplican así sus ingresos.

Lo primero que sorprende del Hogar para Niños Desnutridos de Dong Da es la posibilidad de visitarlo sin cita previa ni supervisión, algo que no sucedería en un centro similar occidental. El hospicio acoge a 60 niños en un edificio de cuatro plantas situado en un suburbio de Hanói. Minh, de nueve años, asegura que sus padres viven a 10 minutos del orfanato y que fue enviado con la promesa de recibir una educación gratuita. Su formación incluye unas frases en inglés sobre las necesidades del centro. «Mucho frío en invierno», dice señalando el baño compartido donde se duchan los menores. La directora, Vuong Thi Thu Thuy, admite que una parte importante de los niños no son huérfanos, pero asegura que la separación de su entorno es necesaria por la situación económica de sus familias. «Están mejor aquí», asegura.

Provocar compasión

La falta de control hace que en lugares como Vietnam o Camboya sea difícil distinguir los centros que realmente aportan una ayuda de los que simplemente se han convertido en escaparates para turistas. Uno de los problemas detectados en el informe de Friends International es que muchos mantienen condiciones deficientes para provocar compasión en los visitantes y obtener donaciones más generosas. Un orfanato con todas las necesidades cubiertas genera menos ingresos.

La Policía camboyana rescató en marzo del año pasado a 21 niños que se encontraban en el orfanato Love Action de Phnom Penh, creado por la cooperante australiana Ruth Golder. El hospicio llevaba años operando sin estar registrado y recibía decenas de miles de euros al año de particulares, pero los menores se encontraban desnutridos, estaban desatendidos y sufrían constantes abusos, según una investigación de la organización humanitaria SISHA.

Casos similares se están repitiendo en decenas de países en vías de desarrollo. Graves irregularidades han sido detectadas en hospicios creados en Haití tras el terremoto de 2010, el Gobierno de Etiopía se vio obligado a cerrar medio centenar de centros el año pasado y sólo un 10% de los huérfanos de la paradisiaca isla de Bali lo son realmente, según las autoridades locales.

La irrupción de la industria de los falsos orfanatos ha llevado a un grupo de cooperantes anónimos a crear la organización Orphanages.no, desde la que denuncian que los hospicios se han convertido en «el problema, no la solución» para la infancia de países pobres. Los miembros de la asociación, todos ellos con años de experiencia en ayuda humanitaria en Camboya, aseguran que las buenas intenciones de miles de visitantes están dañando el futuro de los menores a los que desean ayudar, generando grandes beneficios para redes criminales. «Pocos turistas o voluntarios están cualificados para interactuar con niños traumatizados o vulnerables», aseguran desde Orphanages.no, que ha lanzado una campaña contra la propagación del voluntariado no profesional.

 El reclutamiento

Crónica se presentó en el orfanato Lighthouse de Phnom Penh preguntando si sería posible quedarse a trabajar unos meses. La respuesta fue positiva, a pesar de haber admitido una total falta de experiencia o preparación para cualquier puesto. A cambio se pidió una donación de 18 euros al día por manutención y la captación de fondos en España. «Puede quedarse el tiempo que haga falta y dar clases como profesor», indicó la dirección de la institución. «¿Profesor de qué?», inquirimos. «De inglés o lo que sea».

El reclutamiento de cooperantes se ha convertido en un gran negocio para decenas de agencias que ofrecen en internet puestos de voluntariado a miles de jóvenes de todo el mundo. La falta de verificación de los perfiles ha permitido que en los últimos años decenas de pederastas hayan sido puestos a cargo de niños en lugares como Camboya. El ciudadano estadounidense Daniel Johnson fue detenido el año pasado tras haber violado a cinco menores en el orfanato Home of Hope (Hogar de la Esperanza), donde había trabajado como asistente social. «No se realiza ningún tipo de comprobación», según la organización Friends International. «Cualquiera puede ser contratado».

Algunos orfanatos son creados con el único objetivo de lograr beneficios en el lucrativo servicio de las adopciones internacionales. Países de la Unión Europea y Estados Unidos han vetado durante años las adopciones en Vietnam y Camboya, donde el tráfico infantil y la compra-venta de bebés son endémicos. Decenas de parejas españolas pagaron hasta 8.000 euros por acelerar los trámites en Vietnam hasta la moratoria impuesta en 2010, hoy levantada parcialmente.

Los pagos fueron reconocidos ese mismo año por Interadop, una Entidad Colaboradora en Adopción Internacional (ECAIS), como medio para «engrasar la maquinaria». El dinero servía en realidad para alimentar una red de corrupción que hizo que el número de bebés en los orfanatos aumentara en algunos casos hasta un 2.000%, según la embajada estadounidense en Hanói. Los padres fueron presionados para ceder a sus hijos. Funcionarios falsificaron certificados de nacimiento. Y, en los casos más graves, familias pobres de zonas tribales del norte fueron engañadas: se les robó a sus hijos con la excusa de que debían ser vacunados y después fueron entregados a parejas occidentales. «El dinero extra se destina a comprar a funcionarios, pagar a intermediarios y financiar a orfanatos que adquieren los bebés de las redes de tráfico de personas», dice el director de un centro de Hanói con 30 años en el sector.

El número de orfanatos creados en Camboya con la única intención de participar en el negocio de las adopciones aumentó después de que Angelina Jolie adoptara a su hijo Maddox en el país asiático en 2002. El caso de la actriz fue gestionada por Lauryn Galindo, una ex bailarina hawaiana que terminó en la cárcel acusada de dirigir una organización dedicada a las adopciones ilegales. Poco después de su detención, varios de sus colaboradores, incluido dos hombres que habían trabajado para ella como chóferes, abrieron sus propios orfanatos. Parejas occidentales pagaban hasta 20.000 euros por acortar un proceso que se reducía a unos pocos meses, en lugar de los dos o tres años que suponía seguir el procedimiento ordinario. Madres a las que se les robó a sus hijos han reclamado desde entonces sin éxito, en ocasiones manifestándose frente a los orfanatos donde fueron confinados sus bebés. Muchos terminaron en Estados Unidos, Europa o Australia.

Sobornos a la policía

Las investigaciones policiales y las moratorias han obligado a los orfanatos a compensar el descenso en el número de adopciones, centrándose en la promoción de visitas de turistas, los pagos que reciben de voluntarios que quieren trabajar en sus centros y las donaciones de países occidentales. Sus responsables evitan inspecciones pagando a la policía: registrar un hospicio que incumple todas las condiciones es posible en Camboya por algo menos de 1.000 euros en sobornos.

Mary W., una universitaria estadounidense que trabajó en el orfanato Lighthouse, asegura haber pasado dos meses como asistenta social. Tras pagar cerca de 20 euros diarios, y donaciones adicionales para reparaciones y mejoras, decidió abandonar preocupada por una política que había convertido el lugar en un «destino turístico» donde el beneficio económico estaba por encima del bienestar de los niños. «La intención no era cuidarlos, sino que produjeran dinero dando pena a los visitantes, como si estuvieran en un zoo», asegura Mary.

Los cooperantes creen que el mayor daño causado por los estafadores, aparte de a los niños, se ha hecho a los refugios que operan dentro de la legalidad y realizan un trabajo todavía necesario. Tras años de guerra y el genocidio de Pol Pot, que costó la vida a una cuarta parte de la población camboyana entre 1975 y 1979, uno de cada cinco de habitantes del país vive con menos de un euro al día. Los últimos años de desarrollo económico han logrado mejorar las condiciones de las poblaciones urbanas, sobre todo de la elite, pero cientos de niños siguen siendo abandonados cada año o viven solos en las calles.

Unicef y ONG que llevan años trabajando legítimamente en el país aseguran que la solución no es dejar de donar, sino asegurase de que se hace a organizaciones que operan con garantías y evitando el turismo solidario. «Sólo lleva a una mayor marginalización e incluso a abusos», recuerda Sebastien Marot, fundador de Friends International. «Los niños no son atracciones turísticas».

Fuente: El Mundo
Texto: David Jimenez

martes, 28 de enero de 2014

Cuando el turismo crea orfelinatos

Las ofertas de desarrollo, incluyendo las visitas o estancias en orfanatos han llevado a algunos países a crear centros y estructuras, no para ayudar a los niños, pero para recaudar fondos. La última campaña de la Tourism Concern Asotiation ayudó a aumentar la conciencia pública sobre los efectos adversos de voluntariado en orfanatos o viajes incluyendo visitas a este tipo de centros. Estas ofertas de muchas asociaciones y operadores turísticos contribuyen a aumentar "la demanda de los huérfanos y de este modo la separación de niños de sus familias", dijo la asociación.

"La creación de orfanatos, que a menudo operan en un sistema no regulado, se ha convertido en un negocio en crecimiento en destinos turísticos como Bali o Camboya, donde el número de centros se ha duplicado en cinco años, tras el aumento también en el número de turistas, mientras que el número de huérfanos ha disminuido a la mitad, al mismo tiempo ", dice Tourism Concern.


75% de niños en orfanatos tienen al menos un progenitor vivo

En Camboya el 75% de los niños que se encuentran en los orfanatos tienen al menos un progenitor vivo, una cifra que aumenta al 90% en lugares como Ghana. Siam Reap, en Camboya, tiene más de 35 orfanatos para menos de 100 000 habitantes. Los niños atraen a los turistas con carteles que invitan a visitar, pagar, o ayudarlos. El gobierno ha puesto en marcha en 2011 una campaña denominada "Los niños no son Atracciones Turísticas", pero los resultados no fueron concluyentes.

Todos los estudios sobre el tema muestran, sin embargo, que la colocación de niños en orfanatos tienen que ser una solución de último recurso y temporal. Además, muchos orfanatos no respetan los derechos de los niños y en algunos se han cometido violaciones o accidentes mortales. 

Según Lucas Gracie de la ONG Friends International , citado por The Guardian: "Ellos son muy vulnerables, no son realmente huérfanos. La gente no ve ningún problema en visitar los centros donde viven ,tomarlos en sus brazos, hacerse fotografías o jugar con ellos. Los niños ya no son una atracción turística, como un templo, un mercado o un zoológico. "

"Estamos pidiendo a los turistas no visitar orfanatos. Creemos que los orfanatos no deben ser comercializados por los operadores turísticos ", dice Tourism Concern. Compartido, en Francia, por la Asociación para el Turismo Sostenible (posición ATES ).

La conciencia de los turistas

La empresa Voyager una de las pocos en Francia que ofrece visitas a orfanatos, no se opone y considera que "Si hay un grupo pequeño de cambio real y trabajamos aguas arriba a la conciencia de los turistas, estas reuniones pueden ser positivas. En Sri Lanka, por ejemplo, organizamos partidos de cricket entre los turistas y los niños ", dice Damien Berel, Gerente de Marketing y Comunicaciones de la TO.

Fuente: l'Echo Turistique

martes, 7 de enero de 2014

Shenzhen, la ciudad china en donde se abandona un niño cada día

Hoy todo es dicha y felicidad familiar, (menos para los bebés chinos que son abandonados), por suerte un nuevo refugio controvertido pretende proporcionar a los padres una alternativa segura y anónima.Shenzhen, China es una ciudad conocida por ser el fabricante de tecnología más grande del mundo, mayor sede de trabajadores migrantes que ensamblan iPhones y consolas de juegos. 

Recientemente la ciudad también ostenta el controvertido título por ser la ciudad china donde más abandonan bebés, en gran medida se debe a que los trabajadores son incapaces financieramente de criar a un niño.Aunque el abandono de niños es ilegal en China, las historias de los recién nacidos que dejan en parques, baños públicos, e incluso los contenedores de basura son frecuentes.

Casi todos los días, durante los últimos diez años, un niño ha sido abandonado en algún lugar en Shenzhen.bebes_chinosEl albergue, que se traduce como “Isla del abandono de bebés”, contará con un timbre que los padres pueden presionar para avisar al personal que un niño ha sido dejado. En el caso de que los padres se sientan demasiado avergonzados para que suene el timbre (o si simplemente se le olvida tocar), un sensor de movimiento permite que los trabajadores sepan cuando alguien entra en la zona. Aunque el anonimato es una prioridad, el albergue también tiene un guardia que vigila desde cierta distancia. En el interior, el centro de abandono proporcionan mantas, oxígeno y una incubadora. En la actualidad, sin embargo, el centro permanece sin muebles, debido a una protesta pública. Los críticos afirman que esto alentará más a los padres para abandonar a sus hijos.

“No es una pregunta que puedo responder fácilmente porque técnicamente es cierto que estamos proporcionando un lugar para quebrantar la ley. Aunque no es como si las personas no estén abandonando ya a los niños.”

Los niños se transfieren desde el punto de entrega a los orfanatos de la zona. El Centro de Bienestar Social de Shenzhen, alberga a los niños abandonados, es el hogar de cerca de 600 huérfanos. Se calcula que la mitad de ellos sean adoptados. Los niños restantes, muchos de los cuales tienen discapacidades físicas o mentales, vivirán en el centro hasta que se conviertan en adultos.

A pesar de la reacción negativa del público,el centro de abandono llamó la atención de los funcionarios del Estado en Beijing. Centros similares se construirán en todo el país, basados en este modelo.Este modelo de abandono de niños fue popular en la Europa medieval, llamado rueda expósito (un niño abandonado es expósito) era un refugio donde los bebés se podían dejar de forma segura y anónima, sin embargo existía el inconveniente de otras leyes medievales en Europa como el Código visigodo, que afirmaba que la persona que había tomado el niño tenía derecho a servicios del niño como esclavo.

En Nanjing, ya existe una versión más pequeña. Un pequeño edificio de 5 metros cuadrados, permite que los padres abandonen discretamente a los hijos no deseados. Un sensor activa una alarma, que suena a los tres minutos, dando a los padres suficiente tiempo para huir antes de que llegue el personal. No se le informa a la policía cuando un bebé es dejado y el centro no intenta procesar a los padres.“Cada año, más de 160 niños son abandonados en la puerta”, dijo el director.

Mia Qian Collins es un ejemplo positivo del sistema cuando funciona. Ella fue abandonada en un orfanato de Jiangxi. Collins fue adoptada por una familia estadounidense cuando tenía seis meses de edad. Actualmente está estudiando chino en la Universidad de Drew y espera convertirse en profesora o traductora.

Fuente: Sopitas.com

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La tragedia del tifón aumenta el tráfico de niños por las mafias filipinas

Filipinas vive una situación de caos y las mafias locales la aprovechan para robar niños filipinos y extranjeros que están perdidos o han quedado huérfanos para luego venderlos. El gobierno calcula que dos millones de niños están sin sus padres tras el paso de Haiyán. La Asociación Kailpay, de la española Ana María Balcells, trabaja sin descanso para evitar esos raptos.

Desde 2007 dirige una fundación que ha dado techo y educación a cientos de menores. Tras el devastador tifón Haiyán, Ana alerta del grave peligro que corren los niños huérfanos: "Les secuestran y desaparecen para siempre. Les quitan los órganos que hagan falta, el corazón, el hígado o los riñones".

Antes del tifón, dos millones de menores vivían en las calles de Filipinas. Una cifra que ahora ha aumentado dramáticamente. Una desgracia que las mafias ven como un gran negocio. Tras el devastador tifón Haiyán, Ana alerta del grave peligro que corren los niños huérfanos: "Les secuestran y desaparecen para siempre. Además de traficar con sus órganos, venden a los niños para prostituirles. Si no están en Filipinas, a muchos les mandan a países árabes, a España o América, y ahí, en plan escondite, son utilizados en todo".

Los soldados filipinos no sólo realizan controles para detener a los saqueadores de centros comerciales, que ya han asesinado a ocho guardias de seguridad. El ejército también comprueba que no roban niños para explotarles poniéndolos a mendigar. A pesar de la constante amenaza, los menores no pierden la sonrisa y agradecen la ayuda que reciben, por pequeña que sea.
Fuente: La Sexta Noticias

jueves, 14 de noviembre de 2013

Los niños del orfanato de Tacloban en Filipinas sobreviven al tifón Haiyan

Los niños que se encontraban alojados en el orfanato de Tacloban en Filipinas han logrado salvarse de la catástrofe causada por el paso del tifón Haiyan. El centro se sitúa en la provincia de Leyte una de las más devastadas por el paso del tifón.

Madrugada en Cebú. Cientos de filipinos hacen cola para conseguir un ferry. Quieren ir a la isla de Leyte. Quieren saber si sus familias están vivas. Desde hace días desconocen su paradero. Los teléfonos no funcionan. La única manera de conseguir información es adentrarse en la devastada isla.


Además, también existen pequeños y grandes milagros como el del orfanato de Tacloban, donde los cincuenta niños están a salvo. "Estábamos arriba, las olas de cinco metros golpeaban las paredes, la construcción temblaba, había vientos de 300 kilómetros. Pero mis niños son muy, muy valientes", asegura Erlend Johannessen, director del orfanato.

Johannessen añade que tuvieron que aguantar una hora y media viendo cómo el edificio quedaba reducido a dos paredes. "Durante hora y media aguantaron las embestidas de Haiyan. Solo dos paredes del edificio se mantuvieron de pie".

Mientras Johannsen busca un nuevo refugio para los huérfanos en Leyte, muchos recién nacidos y sus madres descansan en una maternidad de Bogo. Jingle es una de ellas, huyó de la inundación hasta que los dolores de parto la sorprendieron. Ahora cumple 21 años y Nica, su hija, acaba de nacer y ya es una superviviente.

Está previsto además que un equipo de trabajadoras sociales del gobierno filipino se desplace hasta la zona para evacuar a los huérfanos a Manila lo antes posible.

Por su parte la Asociación Batang Masaya de Familias Españolas Adoptantes en Filipinas han comenzado a recaudar fondos para ayudar al orfanato. Todas las aportaciones pueden realizarse en
BBVA
0182-0802-75-0201537442
Concepto: Ayuda Leyte 

lunes, 4 de noviembre de 2013

Miles de huérfanos se casan en Yemen en una boda multitudinaria

Yemen, un país atribulado por la pobreza o por el terrorismo de Al Qaeda, se ha propuesto batir un récord. Un total de 4.000 parejas, en las que al menos uno de los contrayentes es huérfano, se casaron en varias bodas colectivas en el país. Al margen de los números, estas celebraciones tuvieron otra peculiaridad: la ausencia de mujeres.

Siguiendo las conservadoras costumbres y tradiciones yemeníes, que prohíben a personas de distinto sexo compartir un mismo espacio, las novias no acudieron a su boda. Mientras las mujeres celebraron en sus casas de forma individual la boda, los hombres se juntaron en distintos recintos públicos en la capital, Saná, y en otras provincias.

El enlace más multitudinario tuvo lugar en el mayor complejo deportivo de Saná, que también es utilizado para actos políticos y que estuvo adornado con flores y alfombras tradicionales. En la capital, uno de los recién casados, Naif al Qadimi, expresó su alegría por la boda, que debido a sus escasos recursos le habría sido muy complicado celebrar.“Una celebración colectiva es la mejor forma de contraer matrimonio. Yo solo no podría haber asumido los gastos”, subrayó el joven.

La idea de esta “macroboda” proviene de la organización no gubernamental yemení Fundación de Desarrollo de los Huérfanos, que ha contado con el respaldo financiero de Catar.

El portavoz de esta ONG, Jatab al Jamiri, explicó que han solicitado a la institución del libro Guinness registrar el evento en su lista de récords. Solo en Saná se casaron 1.040 hombres, que iban ataviados con un turbante blanco adornado con flores, la túnica tradicional y una chaqueta con el típico puñal yemení (“jambiya”) amarrado a la cintura.

También portaron sables sobre los hombros y algunos de ellos bailaron la danza tradicional de lucha “Al Baraa”, en la que los hombres blanden sus puñales al ritmo de la percusión. Los yemeníes acostumbran a celebrar bodas colectivas para disminuir los costes de estas fiestas, aunque nunca se había celebrado una tan masiva.

El coste de esta fiesta colectiva, que superó los 2,5 millones de dólares, fue financiado por el ex emir de Catar, Hamad bin Jalifa al Zani.

A la ceremonia de Saná acudió el consejero para Asuntos Militares de la Presidencia yemení, general Ali Mohsen Ahmar, así como responsables del Gobierno catarí. Los organizadores, además de pagar los gastos del evento y de la vestimenta de los novios para la ocasión, han otorgado ayuda financiera a los cónyuges para iniciar su vida de casados. Entre fuegos artificiales y lanzamientos de pétalos de flores, otro de los novios, Yehia Ahmed, destacó que este tipo de bodas son una muestra de “solidaridad y apoyo”. Como Ahmed, todos estos jóvenes celebran haber tenido la oportunidad de contraer matrimonio y no de cualquier modo, sino marcando un hito en su país.

Nerviosos aguardan su recién estrenado papel de hombres casados y la decisión del libro récord de los Guinness sobre esta inusual y multitudinaria ceremonia.

Fuente: El Nuevo Herald

domingo, 20 de octubre de 2013

Película sobre los huérfanos del Tibet: "Tibi y sus madres"

 
En 1963, Tibi Lhundub Tsering de siete años de edad fue recogido por sus padres adoptivos en el aerouerto de Zurich, en Suiza. Su madre, Youden Jampa, que trabajaba en un campamento de construcción de carreteras en la India, no sabía nada sobre el paradero de su hijo. Este es el inicio de la verdad inconveniente e incómoda presentada en el documental suizo "Tibi y sus madres", dirigida por Ueli Meier.

El documental muestra que Tibi es uno de los 200 llamados "huérfanos tibetanos", quienes fueron llevados a Suiza en los años 60 desde una Guardería para Niños Refugiados Tibetanos en Dharamsala, dirigido por Tsering Dolma, hermana mayor del Dalai Lama. Los niños fueron trasladados mediante un programa operado de manera privada por el empresario suizo Charles Aeschimann y aprobado por el Dalai Lama.

Contrario a las expectativas de los padres adoptivos en Suiza, sólo 19 de estos niños eran huérfanos, pues la mayoría tenía al menos un padre en el Tíbet, a menudo a los dos, señaló Meier, con base en un informe de Aeschiman, en el contenido extra de la edición en DVD del documental.

En una carta confidencial en febrero de 1963, el embajador suizo en la India en ese momento señaló que descubrió que muchos de estos "huérfanos" seleccionados en Dharamsala en realidad tenían al menos un padre. Advirtió sobre las "dificulatades humanas y espirituales" que enfrentaban los niños que se volvían "artículos para cuidar asignados por contrato" gracias al acuerdo entre Aeschimann y el Dalai Lama.

Meier tambien señaló que durante su investigación para el documental, muchos documentos mostraron que Aeschimann y el Dalai Lama tenían intereses distintos en su arreglo. Mientras que Aeschimann deseaba un refugio para niños, el Dalai Lama parecía pretender convertir a los niños en una élite del "gobierno tibetano en el exilio".


De acuerdo con las cartas entre ambos, el Dalai Lama jamás mencionó el bienestar psicológico de los niños luego de ser separados de sus padres y sólo sostuvo una discusión limitada con Aeschimann acerca de ellos, dijo el director en una entrevista con el diario suizo en idioma alemán "Neue Zuricher Zeitung", el cual presentó una serie de reportajes en septiembre cuestionando el programa de "huérfanos tibetanos".
Respecto a Tibi, protagonista del documental, los cariñosos cuidados y dedicación de sus padres adoptivos no pudieron sustituir el amor de su verdadera madre. Perdió el rumbo y casi se perdió a sí mismo cuando visitó a sus padres biológicos por primera vez en años y se dio cuenta de que su madre nunca podrá entenderlo.

La película acompañó a Tibi en su viaje para visitar a su verdadera madre en la India y a su madre adoptiva en Gruningen, Suiza. "Al observar la actual vida tranquila de las dos ancianas, surgieron silenciosos pero algunas veces dolorosos recuerdos lejanos", menciona la introducción de la película.

El director dijo que durante su investigación se enteró de muchas historias trágicas de niños adoptados.

Un estudio publicado en 1982 por la Universidad de Zurich encontró que entre los tibetanos que crecieron en Suiza, se reportaron suicidios únicamente en el grupo de "Niños Aeschimann", dijo Meier en la entrevista con el periódico suizo. Meier dijo que envió una solictud de entrevista a la oficina del Dalai Lama en Ginebra, pero no hubo respuesta.

El martes, el gobierno chino condenó al Dalai Lama y a su camarilla por abusar de los derechos de los niños al orquestar en la década de los 60 la campaña para enviar a los "huérfanos" tibetanos a Suiza. En una conferencia de prensa regular, la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hua Chunying, dijo "las acciones del Dalai Lama han pisoteado los derechos individuales de los niños y violaron públicamentela ética y la moral. Toda persona humana y amante de la justicia debe condenar esos actos".