Mostrando entradas con la etiqueta Nepal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nepal. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de noviembre de 2015

Bal Mandir Naxar, el mayor orfanato de Nepal

Afortunadamente los niños no pierden fácilmente el ánimo ni las ganas de reír y jugar. Ni el drama del terremoto del pasado 25 de abril, ni las estrecheces, ni la incomodidad de su actual vida, precariamente realojados en lugares inapropiados, parecen haber menoscabado su alegre vitalidad.

Ayer domingo visitamos exteriormente el ruinoso edificio de Bal Mandir Naxar en Kathmandu (NEPAL). (El terremoto ha casuado daños tan graves que no es posible su reconstrucción). Yo no pude evitar sentirme triste al contemplar las paredes agrietadas del orfanato con nuestras coloristas pinturas murales deterioradas por los temblores sísmicos, pero también por la humedad, y por una vegetación agresiva que parece haber cobrado fuerza con las violentas sacudidas de la tierra y ahora pugna por invadirlo todo y hacerse dueña de ese viejo palacio que fue el hogar de muchos huérfanos. Cada rincón evocaba en mi memoria recuerdos entrañables, momentos vividos allí, no todos felices, pero sí cargados de intensidad emotiva. Han sido nueve años consecutivos trabajando, durante las vacaciones de Dashain, en ese lugar que siempre nos pareció sucio, desordenado y mal gobernado, pero a la vez impregnado de la alegre vitalidad de los niños que allí crecían, ciertamente desatendidos, pero gozando de una libertad en muchos sentidos envidiable y con infinitas posibilidades para el juego.


Video de Carlos Buenaposada.

En el terreno que antes ocupaba la huerta, en las proximidades de la cocina y el comedor, se está construyendo una casa con fondos de la ONG española Ruta 6, que servirá para alojar a los bebés. Cuando esté terminada posiblemente será necesario construir dos casas más como esa en los mismos terrenos. Actualmente hay unos 75 huérfanos de Bal Mandir viviendo en Siphal, el hospicio que la NCO ha utilizado hasta ahora para albergar a los hijos de los presos, más unos 63 bebés y niños pequeños alojados temporalmente en un garaje y en unas oficinas que pertenecen a la NCO.

Después de explorar las inmediaciones de Bal Mandir y examinar las obras de la nueva casa, nos dirigimos al lugar en el que han reubicado a los más pequeños, muy cerca del antiguo edificio. Las cuidadoras y los propios niños nos recibieron con mucha alegría, pero nosotros nos sentimos tristes de verles viviendo en tan malas condiciones. Nos sorprendió un chaparrón que nos obligó a permanecer un buen rato con los niños, resguardados bajo el techo de un pequeño templete.

Conocimos entonces a varios nuevos huérfanos, ingresados en el orfanato tras el terremoto. Tal vez sea porque estos recién llegados todavía no nos conocen, y no tienen con nosotros la complicidad que ya tienen los demás, o quizás se deba a que al imaginar el drama que han vivido recientemente no puedo evitar pensar en el dolor que aún les debe acompañar por la pérdida repentina de sus familiares, pero lo cierto es que en ellos descubrí una expresión diferente, muy alejada de esa alegría alocada e inconsciente que alborota a los demás cada vez que nos ven llegar.

TEXTO: JOSÉ LUIS GUTIERREZ
FUENTE: ZIG ZAG DIGITAL

SI QUIERES SABER MÁS:(PINCHA EL ENLACE)

miércoles, 13 de mayo de 2015

Nepal paraliza las adopciones internacionales

Primer pequeño gran paso: el Gobierno de Nepal ha suspendido las adopciones internacionales. Esta decisión ayudará en gran manera a prevenir la separación de niños de sus padres y el tráfico de menores. También hemos terminado la evaluación rápida en los 16 campos de desplazados de Katmandú: no hemos encontrado niños sin cuidado adulto, incluso los que han perdido a sus padres están al cuidado de algún familiar cercano. Esto también ayuda a prevenir el tráfico y la explotación de menores, y les ayuda a recuperarse del trauma causado por el terremoto.


La Policía patrulla y vigila los centros de acogida para mujeres, que estos días se están viendo desbordados. El Gobierno está visitando y evaluando los orfanatos, para identificar daños y asegurarse de que los cuidadores no han abandonado a los niños.

También tenemos en marcha los centros recreativos para niños, unos espacios muy simples: una lona de plástico, unos cuantos palos de bambú, juguetes, materiales recreativos y... ¡magia! Niños riendo, niños jugando, sonrisas por aquí y por alla. Hoy he ido a visitar unos de estos espacios recreativos, en el campo de desplazados situado en el centro de Katmandú: algunos ancianos se habían acercado a jugar con los niños, a contarles historias y a echar una mano a los animadores. Las madres se quedan tranquilas un rato, descansan o salen a buscar trabajo o a recoger las cosas de las casas a medio derruir.

Mis compañeros de salud acaban de vacunar a más de 500 niños, contra la rubeola y el sarampión. Han llegado ya más de 44 toneladas de suministros. Los compañeros de terreno ya han llegado a casi todos los distritos, aunque llegar a las aldeas remotas es un gran desafío, hay que caminar durante horas, incluso días, y los suministros sólo pueden llegar por helicóptero.

Seguimos agotados. Mientras escribo este artículo hay otra réplica; ya no me levanto de la silla, es sólo cuestión de segundos, pero otra vez esa sensación de terror recorriéndote el cuerpo, el tembleque de piernas, la adrenalina disparada, es extenuante. Pero las recompensas del trabajo bien hecho puede más. Mañana es fiesta en Nepal, se celebra el cumpleaños de Budha, pero todos en Unicef estaremos trabajando, como ayer domingo.

Fuente: El Mundo