martes, 1 de julio de 2014

Las autoridades chinas habilitan centros para abandonar niños

Un padre chino de 21 años toma la decisión más difícil de su vida: abandonar a su bebé que tiene hidrocefalia porque no puede darle los cuidados que necesita. Llega a un centro habilitado por el gobierno para niños abandonados en China pero se lo impiden porque no es de esa ciudad.

Es uno de los centros que el Gobierno chino ha habilitado para acoger a estos niños abandonados por sus familias. Acaba de abrir sus puertas y en solo 10 días han llegado más de 100 niños, todos con problemas. China tiene actualmente entre 700.000 y un millón de niños en orfanatos.

Hace ya tres años que el Gobierno de China decidió poner en marcha centros especiales para recoger a niños que paceden discapacidades. Desde entonces miles de pequeños han sido abandonados por sus progenitores en estos centros, que generaron una enorme polémica social. Actualmente hay 32 centros de este tipo repartidos por el país asiático y sus fundadores aseguran que gracias a esta iniciativa se garantiza que al menos los niños discapacitados y enfermos no son abandonados en las calles de China.

Mientras los detractores piden mejorar la red de asistencia y las ayudas gubernamentales a las familias de los niños discapacitados.

Fuente: Telecinco

domingo, 15 de junio de 2014

Un padre vietnamita adopta docenas de bebes para que no sean abortados

En el 2001 cuando la esposa de Tong Phuoc Phuc estuvo grave de salud durante su embarazo él le prometió a Dios que si su hijo sobrevivía él vería la manera de retribuirlo ayudando a otras personas. Mientras su esposa se recuperaba en el hospital él cuenta que veía muchas mujeres embarazadas entrar a la sala de operaciones y salir sin ningún bebe, al inicio no entendió pero luego cayó en cuenta que habían abortado. 

Vietnam fue considerado en 1999 el país con el mayor número de abortos anuales Tong habiendo sido testigo de este horror comenzó a ahorrar dinero de su humilde sueldo para poder comprar un campo para enterrar a los fetos que vio eran deshechados en el basurero.


Tong tiene un pequeño cementerio donde ya hay más de 10,000 bebés abortados a los que él se ha encargado de dar cristiana sepultura y donde muchas mujeres post-abortivas van a rezar. Pero desde que comenzó a funcionar el cementerio muchas mujeres en riesgo de abortar comenzaron a buscarlo y él no tuvo mejor idea que ofrecerles su casa para hospedarse y ofrecer adoptar a los niños que ellas no quieran conservar. Desde el 2004 él ya ha adoptado más de 100 niños y ha logrado que muchos más sean salvados y vivan con sus madres.

Todos los niños que nacen ahí o son dejados abandonados en la puerta de su casa son llamados Vinh (honor) y las niñas Tam (corazón), todos llevan el apellido de Phuc y su segundo nombre es el de su madre o el pueblo de su madre para que ellas puedan reconocerlo si es que llegan a regresar pues él les ofrece a las madres cuidar a los niños mientras ellas buscan algún trabajo y estabilidad para poder recuperar a sus pequeños. Tong actualmente vive con sus dos hijos biológicos y otros 20 bebés, sus 30 hijos mayores viven en una segunda casa que se ha convertido en orfanato y otros 5o niños ya han logrado regresar con sus madres. 

Fuente: Es Noticia .com

domingo, 8 de junio de 2014

El drama de los niños que nacen enfermos en China

Liu y su esposo, ambos trabajadores inmigrantes pobres, no tenían dinero para pagar cuidados adicionales. Se llevaron a la recién nacida a su casa pero sabían que la pequeña estaba gravemente enferma. Miaomiao nació con graves deformidades de cadera y en una pierna. Además, un gran agujero en la boca hace que le sea difícil tragar. Ahora, con seis semanas, es evidente que está perdiendo peso.
"Quería cuidar a Miaomiao yo misma", explica Liu Jiaomei, mientras las lágrimas le recorren el rostro. "Pero mi marido preguntó: ‘¿qué pasa si nuestra hija muere porque no podemos cuidar de ella?".
Sin dinero ni atención sanitaria estatal, esta pareja se enfrentó a un desgarrador dilema: aferrarse a su hija o entregarla al Estado donde –en teoría- recibiría un tratamiento. "Nadie quiere abandonar a su hijo", dice el padre de Miaomiao, Lei Zebao. "Pero si la entregábamos, al menos tendría una leve oportunidad de vivir".
Decidieron llevarla a una llamada "incubadora segura" no muy lejos de su casa. En enero, uno de estos centros para atender a bebés abrió junto al orfanato local, ofreciendo a los padres un lugar donde abandonar de forma anónima a los niños a los que no pudieran cuidar..
En la noche del 16 de marzo, la pareja envolvió a su hija en unas mantas y viajó a las puertas del orfanato.
Incubadora en China
El destino intervino. Sobrepasado por la cantidad de niños enfermos acogidos, el centro había dejado de aceptar nuevos bebés pocas horas antes de la llegada de la familia. Miaomiao se quedó en brazos de su madre.
"Esperaba secretamente que no aceptaran a mi nena, aunque no sabía si podríamos mantenerla con vida", admite Liu Jiaomei. "Me sentía dividida".
La presión persiste. La familia vive dentro de una suerte de garaje de cemento, cerca de una transitada carretera. Tiene problemas para pagar cosas básicas como leche para la bebé y pañales, así que ni pensar en tratamientos médicos caros.

En marzo, el cierre del centro de acogida para bebés de Guangzhou acaparó atención internacional. En las seis semanas que el lugar estuvo abierto, recibió una media de 5 menores al día
En total, 262 niños fueron entregados al Estado, según cifras oficiales. Todos ellos tenían serios problemas de salud, incluidos defectos congénitos del corazón y grave parálisis cerebral.
Algunos de los niños tienen hasta 5 ó 6 años. Aquellos que trabajan con niños gravemente enfermos dicen que, a esas edades, los adultos que cuidan por su cuenta de los menores tienen dificultades para levantarlos físicamente. Es en ese momento cuando muchos padres se dan por vencidos, seguros de que las instituciones locales pueden ofrecer un cuidado que ellos no son capaces de garantizar.
La mayoría de niños en orfanatos chinos están seriamente enfermos o padecen una discapacidad que requiere cuidados especiales que los más humildes no pueden darles.
"Nunca he visto un niño sano en un orfanato gubernamental", explica Naomi Kerwin, estadounidense que ha trabajado en la defensa de los menores durante años en China.
"Pero he visto bastante espina bífida, he visto paladares hendidos, problemas de corazón y muchos niños con problemas congénitos".
Para ser justos, China ha logrado grandes avances en salud materno infantil en los últimos años.
La mortalidad materna –la probabilidad de que una mujer muera durante el embarazo o el parto- ha bajado más de un 13% por año en China desde 1990, la caída más rápida del mundo de acuerdo a un nuevo estudio global del Instituto de Mediciones y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington.
Un estudio similar reflejó que los niños en China tienen también mucha más probabilidad de vivir más allá de los 5 años que en décadas anteriores.

Pero todas estas cifras no significan mucho para las familias pobres que luchan por mantener a sus hijos con vida pese a no tener dinero en el banco.

CENTROS DE ACOGIDA
El gobierno chino decidió abrir centros de acogida para bebés en ciudades de todo el país. Es ilegal abandonar un niño en China pero estos lugares les permiten a los padres dejar a un menor de forma anónima sin tener que enfrentarse a un castigo legal.
"Creo que se veía como algo realmente progresista porque estaban reconociendo un problema", explica Naomi Kerwin, defensora de los derechos de la infancia con años de experiencia en orfanatos chinos. 
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No todo el mundo está de acuerdo con esto. Lumos, la organización con sede en Reino Unido fundada y presidida por la autora de Harry Potter, JK Rowling, defiende el cierre de los centros de bebés.
"El centro para bebés suaviza de forma eficaz el proceso de ‘admisión’ a una institución, convirtiéndose en una suerte de cinta transportadora", explica la directora ejecutiva de Lumos, Georgette Mulheir. "Proclama la institucionalización de niños casi a escala industrial".
Las autoridades chinas defienden el uso de los centros de bebés porque aducen que los niños abandonados en la calle tienen un 30% de posibilidades de sobrevivir. Los niños que se dejan en estos lugares de acogida sobreviven en el 90% de los casos.
Sin embargo, Lumos alega que el enfoque de China en los centros se debe reconducir’. "Lo que se necesita es una inversión en servicios que ayude a los niños a permanecer con sus familias", añade Mulheir.

Bbc mundo

jueves, 8 de mayo de 2014

Información sobre la Adopción en Malasia

Malasia no forma parte del Convenio de La Haya. Los procesos de adopción se rigen por la Ley de Adopción de 1952 y varía dependiendo de si el menor es o no musulmán.

En España no se han registrado procesos de adopción en este país asiático. Según el acuerdo de la Comisión Interautonómica de Directores Generales de Infancia en España con fecha 2 de Febrero de 2009, los procesos de adopción en este país se encuentran en estudio desde entonces.

(INFORMACIÓN ACTUALIZADA EN MAYO DE 2014)


QUIEN PUEDE ADOPTAR:

Para adoptar a un niño no musulmán, los padres adoptivos deben haber residido anteriormente en el país. El Departamento de Asistencia social determina quien es o no es considerado " generalmente el residente.  Durante el proceso de adopción los padres adoptivos deben permanecer en el país, teniendo en cuenta que el proceso se puede prolongar de 6 meses a un año.En el caso de la adopción de un menor musulmán los padres adoptivos deben haber convivido con el menoar al menos durante dos años antes de la demanda de adopción.

En los procesos de adopción de niños no musulmanes, uno de los padres debe tener al menos 25 años y una diferencia de edad de 21 años más que el niño. Si el padre adoptivo es un pariente del niño, él/ella debe tener al menos 21 años. 
En los procesos de niños musulmanes uno de los padres adoptivos debe tener al menos 25 años de edad y al menos 18 años más que el niño. Si el padre adoptivo es un hermano, la hermana, el tío o la tía del niño, él/ella debe tener al menos 21 años.

No está permitida la adopción por parte de parejas del mismo sexo y las solicitudes por parte de monoparentales se aceptan en casos excepcionales y con restriciones.

En algunos casos durante el proceso los padres adoptivos son sujetos a visitas por parte de un guarda designado por el tribunal, por lo general a un Oficial de Asistencia Social del Departamento de Asistencia social nacional. 


PROCEDIMIENTO:


En Malasia el Family and Children’s Division, Social Welfare Department, del Ministerio de la Mujer, Familia y Desarrollo Comunitariio, es el responsable de todos los procesos de adopción. Los adoptantes deben llevar a cabo el proceso a través de dicho departamento. 

En las adopciones tanto de niños Musulmanes como de no musulmanes, los padres adoptivos deben obtener una declaración jurada ante los tribunales de los padres biológicos en caso de que existieran. En esta declaración los padres biológicos renuncian a todos los derechos paternales sobre el menor.
Esta declaración no es necesaria si se trata de un menor abandonado o cuyos padres no son localizados.

Solo pueden ser adoptados los menores de 18 años deedad. En caso de hermanos generalmente son adoptados por la misma familia.

Para adoptar a un niño no musulmán, los padres adoptivos deben estar representados por un abogado local ante el Departamento de Asistencia social nacional y presentar una petición para adoptar ante las los tribunales nacionales o el Tribunal Supremo. El Tribunal pondrá una fecha para designar a un guarda que investigará a la familia adoptiva, controlará la convivencia con el menor y redactará un informe con sus conclusiones. A continuación el tribunal emitirá una sentencia de adopción.

En el caso de niños musulmanes los padres adoptivos deben haber mantenido contacto o convivencia con el menor durante al menos dos años antes del inicio del proceso adoptivo. Una vez obtenida la sentencia de adopción, los padres adoptivos deben solicitar la nueva partida de nacimiento del menor con los apellidos de su familia adoptiva.
El menor sale de Malasia con pasaporte de su país de oriegn y es en el país de adopción donde debe finalizar el proceso para obtener la nacionalidad de sus padres adoptivos.


DOCUMENTOS DEL EXPEDIENTE DE ADOPCIÓN:

- Certificado de Idoneidad
- Informe psicosocial
- Pasaporte de los padres adoptivos
- Certificado de Matrimonio
- Certificado de antecedentes penales
- Certificado de Nacimiento
- Certificado médico

ESTADÍSTICAS:

En Estados Unidos se han realizado los siguientes procesos de adopción

Año 1999-------- 3 menores
Año 2000-------- 1 menor
Año 2002---------2 menores
Año 2003---------2 menores
Año 2004---------1 menor
Año 2005---------1 menor
Año 2006---------1 menor
Año 2007---------3 menores
Año 2008---------1 menor
Año 2009---------1 menor
Año 2012---------2 menores
Año 2013---------2 menores

martes, 29 de abril de 2014

El cruel negocio de los falsos orfanatos

El libro de visitas del orfanato Lighthouse tiene una casilla para el nombre, otra para la nacionalidad y una en la que no se pregunta si se quiere donar algo, sino cuánto. «Contribución...», se puede leer en el formulario que se presenta a los turistas que visitan el hospicio, situado en las afueras de la capital camboyana de Phnom Penh. Mientras recorre las instalaciones, la directora describe de qué país vinieron los fondos para los dormitorios, los columpios o el comedor. «No recibimos ayuda del Gobierno», asegura señalando una despensa llena de sacos de arroz. «Y cada niño consume uno de esos sacos en apenas un mes».

El orfanato, que acoge a más de un centenar de niños, puede visitarse sin cita previa. Sus puertas están abiertas a todas horas, para todo el mundo. El acceso a los dormitorios no está controlado, a pesar de que Camboya es uno de los principales destinos de pederastas del mundo. Cualquiera puede trabajar como voluntario. No se pide experiencia para ser profesor o cuidar de los menores. La única condición, para cooperantes o turistas, es aportar un dinero que los dueños gestionan sin supervisión.

Imagen de la campaña " Children are not tourist attractions" de la organización ChildSafe
El centro acumula quejas de personas que enviaron donaciones sin recibir respuesta, niños apadrinados de los que nada se sabe y denuncias de ex trabajadores que describen el lugar como un mero negocio. «Envié el dinero al poco de visitar el orfanato y me dijeron que se pondrían en contacto en breve», se lamenta Linda, una estadounidense que ha dado su aportación de 1.000 dólares por perdida tras comprobar a través de un foro de internet que hay otras personas en su misma situación. «Hasta la fecha [un año después] no he vuelto a saber de ellos a pesar de que envié tres correos electrónicos preguntando cuándo empezarían las clases de los niños».

El número de orfanatos que operan en Camboya ha aumentado un 65% en la última década hasta los 269, más de medio millar si se suman los que no están registrados. Pero el número de niños camboyanos que necesitaban atención ha disminuido en ese tiempo, según las estadísticas del Ministerio de Asuntos Sociales y las ONG que operan en el país. Detrás de esa contradicción se esconde la emergencia de una industria que en los últimos años se ha extendido por África, Latinoamérica y el Sureste Asiático: orfanatos falsos -la mitad de los que operan en Camboya lo son- que generan grandes beneficios gracias a la solidaridad internacional.

Cientos de hospicios infantiles han sido creados en los últimos años en Vietnam, Tailandia o Camboya, donde siete de cada 10 niños enrolados mantienen al menos un progenitor con vida, según Unicef. La mayoría de los menores son sacados de su entorno familiar con la promesa de una educación o a cambio de pequeñas compensaciones económicas para sus padres, entrenados para actuar en espectáculos delante de los turistas y confinados durante años con el único propósito de atraer nuevas donaciones. «Toda una industria ha crecido en torno a la visita de miles de turistas», según los responsables de la campaña Los niños no son atracciones turísticas, organizada por la ONG Friends International con el apoyo de Unicef.

Camboya tiene los centenarios templos de Angkor, Vietnam los paisajes de la bahía de Ha Long y Tailandia playas paradisiacas, pero para un creciente número de turistas su viaje al sureste asiático no está completo sin la visita a un orfanato.

Una búsqueda rápida en el portal TripAdvisor.com genera cientos de comentarios sobre los «mejores» centros a visitar y agencias de viajes ofrecen experiencias «inolvidables» que van desde un tour de unas pocas horas a voluntariados de varias semanas. Los conductores de tuk-tuks y taxistas que merodean monumentos y templos se ofrecen a llevar a visitantes extranjeros, cobrando comisiones de orfanatos que multiplican así sus ingresos.

Lo primero que sorprende del Hogar para Niños Desnutridos de Dong Da es la posibilidad de visitarlo sin cita previa ni supervisión, algo que no sucedería en un centro similar occidental. El hospicio acoge a 60 niños en un edificio de cuatro plantas situado en un suburbio de Hanói. Minh, de nueve años, asegura que sus padres viven a 10 minutos del orfanato y que fue enviado con la promesa de recibir una educación gratuita. Su formación incluye unas frases en inglés sobre las necesidades del centro. «Mucho frío en invierno», dice señalando el baño compartido donde se duchan los menores. La directora, Vuong Thi Thu Thuy, admite que una parte importante de los niños no son huérfanos, pero asegura que la separación de su entorno es necesaria por la situación económica de sus familias. «Están mejor aquí», asegura.

Provocar compasión

La falta de control hace que en lugares como Vietnam o Camboya sea difícil distinguir los centros que realmente aportan una ayuda de los que simplemente se han convertido en escaparates para turistas. Uno de los problemas detectados en el informe de Friends International es que muchos mantienen condiciones deficientes para provocar compasión en los visitantes y obtener donaciones más generosas. Un orfanato con todas las necesidades cubiertas genera menos ingresos.

La Policía camboyana rescató en marzo del año pasado a 21 niños que se encontraban en el orfanato Love Action de Phnom Penh, creado por la cooperante australiana Ruth Golder. El hospicio llevaba años operando sin estar registrado y recibía decenas de miles de euros al año de particulares, pero los menores se encontraban desnutridos, estaban desatendidos y sufrían constantes abusos, según una investigación de la organización humanitaria SISHA.

Casos similares se están repitiendo en decenas de países en vías de desarrollo. Graves irregularidades han sido detectadas en hospicios creados en Haití tras el terremoto de 2010, el Gobierno de Etiopía se vio obligado a cerrar medio centenar de centros el año pasado y sólo un 10% de los huérfanos de la paradisiaca isla de Bali lo son realmente, según las autoridades locales.

La irrupción de la industria de los falsos orfanatos ha llevado a un grupo de cooperantes anónimos a crear la organización Orphanages.no, desde la que denuncian que los hospicios se han convertido en «el problema, no la solución» para la infancia de países pobres. Los miembros de la asociación, todos ellos con años de experiencia en ayuda humanitaria en Camboya, aseguran que las buenas intenciones de miles de visitantes están dañando el futuro de los menores a los que desean ayudar, generando grandes beneficios para redes criminales. «Pocos turistas o voluntarios están cualificados para interactuar con niños traumatizados o vulnerables», aseguran desde Orphanages.no, que ha lanzado una campaña contra la propagación del voluntariado no profesional.

 El reclutamiento

Crónica se presentó en el orfanato Lighthouse de Phnom Penh preguntando si sería posible quedarse a trabajar unos meses. La respuesta fue positiva, a pesar de haber admitido una total falta de experiencia o preparación para cualquier puesto. A cambio se pidió una donación de 18 euros al día por manutención y la captación de fondos en España. «Puede quedarse el tiempo que haga falta y dar clases como profesor», indicó la dirección de la institución. «¿Profesor de qué?», inquirimos. «De inglés o lo que sea».

El reclutamiento de cooperantes se ha convertido en un gran negocio para decenas de agencias que ofrecen en internet puestos de voluntariado a miles de jóvenes de todo el mundo. La falta de verificación de los perfiles ha permitido que en los últimos años decenas de pederastas hayan sido puestos a cargo de niños en lugares como Camboya. El ciudadano estadounidense Daniel Johnson fue detenido el año pasado tras haber violado a cinco menores en el orfanato Home of Hope (Hogar de la Esperanza), donde había trabajado como asistente social. «No se realiza ningún tipo de comprobación», según la organización Friends International. «Cualquiera puede ser contratado».

Algunos orfanatos son creados con el único objetivo de lograr beneficios en el lucrativo servicio de las adopciones internacionales. Países de la Unión Europea y Estados Unidos han vetado durante años las adopciones en Vietnam y Camboya, donde el tráfico infantil y la compra-venta de bebés son endémicos. Decenas de parejas españolas pagaron hasta 8.000 euros por acelerar los trámites en Vietnam hasta la moratoria impuesta en 2010, hoy levantada parcialmente.

Los pagos fueron reconocidos ese mismo año por Interadop, una Entidad Colaboradora en Adopción Internacional (ECAIS), como medio para «engrasar la maquinaria». El dinero servía en realidad para alimentar una red de corrupción que hizo que el número de bebés en los orfanatos aumentara en algunos casos hasta un 2.000%, según la embajada estadounidense en Hanói. Los padres fueron presionados para ceder a sus hijos. Funcionarios falsificaron certificados de nacimiento. Y, en los casos más graves, familias pobres de zonas tribales del norte fueron engañadas: se les robó a sus hijos con la excusa de que debían ser vacunados y después fueron entregados a parejas occidentales. «El dinero extra se destina a comprar a funcionarios, pagar a intermediarios y financiar a orfanatos que adquieren los bebés de las redes de tráfico de personas», dice el director de un centro de Hanói con 30 años en el sector.

El número de orfanatos creados en Camboya con la única intención de participar en el negocio de las adopciones aumentó después de que Angelina Jolie adoptara a su hijo Maddox en el país asiático en 2002. El caso de la actriz fue gestionada por Lauryn Galindo, una ex bailarina hawaiana que terminó en la cárcel acusada de dirigir una organización dedicada a las adopciones ilegales. Poco después de su detención, varios de sus colaboradores, incluido dos hombres que habían trabajado para ella como chóferes, abrieron sus propios orfanatos. Parejas occidentales pagaban hasta 20.000 euros por acortar un proceso que se reducía a unos pocos meses, en lugar de los dos o tres años que suponía seguir el procedimiento ordinario. Madres a las que se les robó a sus hijos han reclamado desde entonces sin éxito, en ocasiones manifestándose frente a los orfanatos donde fueron confinados sus bebés. Muchos terminaron en Estados Unidos, Europa o Australia.

Sobornos a la policía

Las investigaciones policiales y las moratorias han obligado a los orfanatos a compensar el descenso en el número de adopciones, centrándose en la promoción de visitas de turistas, los pagos que reciben de voluntarios que quieren trabajar en sus centros y las donaciones de países occidentales. Sus responsables evitan inspecciones pagando a la policía: registrar un hospicio que incumple todas las condiciones es posible en Camboya por algo menos de 1.000 euros en sobornos.

Mary W., una universitaria estadounidense que trabajó en el orfanato Lighthouse, asegura haber pasado dos meses como asistenta social. Tras pagar cerca de 20 euros diarios, y donaciones adicionales para reparaciones y mejoras, decidió abandonar preocupada por una política que había convertido el lugar en un «destino turístico» donde el beneficio económico estaba por encima del bienestar de los niños. «La intención no era cuidarlos, sino que produjeran dinero dando pena a los visitantes, como si estuvieran en un zoo», asegura Mary.

Los cooperantes creen que el mayor daño causado por los estafadores, aparte de a los niños, se ha hecho a los refugios que operan dentro de la legalidad y realizan un trabajo todavía necesario. Tras años de guerra y el genocidio de Pol Pot, que costó la vida a una cuarta parte de la población camboyana entre 1975 y 1979, uno de cada cinco de habitantes del país vive con menos de un euro al día. Los últimos años de desarrollo económico han logrado mejorar las condiciones de las poblaciones urbanas, sobre todo de la elite, pero cientos de niños siguen siendo abandonados cada año o viven solos en las calles.

Unicef y ONG que llevan años trabajando legítimamente en el país aseguran que la solución no es dejar de donar, sino asegurase de que se hace a organizaciones que operan con garantías y evitando el turismo solidario. «Sólo lleva a una mayor marginalización e incluso a abusos», recuerda Sebastien Marot, fundador de Friends International. «Los niños no son atracciones turísticas».

Fuente: El Mundo
Texto: David Jimenez